ESDRAS CAMACHO
El verdadero sentido de la vida es vivir, como los peces del mar que no se preguntan el día en que morderán el anzuelo.
jueves, 24 de septiembre de 2026
19 años: una moneda al aire en vuelo infinito.
jueves, 3 de septiembre de 2026
Pero que necesidad.
A todos nos gusta las historias, reales o no, pero deben de
ser simpáticas, emotivas, conmovedoras, llenas de lágrimas, salvajismo y/o
risas, la ordinarieidad no atrae. ¿o sí?.
John Lennon tenía veinticinco años cuando, cuando los
Beatles declararon que eran más famosos que Jesucristo, no lo hicieron de
mala. fe Artistas de esa talla
parecieran que logran hacer mover el sístole y el diástole, percibieron la
euforia que sentía el público.
El fenómeno de Juan Gabriel y la inmensa tribu que lo sigue
y lo celebra es incalculable. Su historia abarca pobreza, abandono, encierro,
poder y misterio. Elementos que ni las obras más destacadas de autores
universales logran transmitir.
Sus detractores dicen que fue un letrista torpe y chambón,
que su prosodia y sintaxis era forzada llena de lugares comunes y absurdos.
Pero eso es precisamente la razón de su éxito, la imperfección genial de la
muchedumbre.
«Dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra» expresó el
astrónomo y matemático Arquímedes de Siracusa.
Juan Gabriel conectó con la audiencia, porque en el alguno o varios
puntos hacía alusión a esas emociones, y energías contenidas. Ya sabemos que
vibramos y emitimos frecuencias, Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad: “El
mexicano puede doblarse, humillarse, 'agacharse', pero no 'rajarse', esto es,
permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad.”Por eso, si nos dicen
en una canción “Perdona si te hago llorar, perdona si te hago sufrir, pero es
que no está en mis manos”. Algo hace clic.
Si se narra una historia exenta de fracasos, donde todo es
un lecho de rosas con perfumes y candor, resulta irreal, salvo para ciertas
élites. Por otro lado, si nos adentramos en la vida de alguien cuyo padre se
dedicaba a la agricultura y solía quemar los pastizales para luego sembrar, la
historia toma un matiz diferente. En una ocasión, sin poder controlarlo, debido
a la preocupación y al temor por las posibles consecuencias de haber dañado la
propiedad de otro, decidió arrojarse al río, experimentando un fuerte shock que
derivó en una grave enfermedad. Eso, sí es auténtico, dolor y la lucha forjan
resiliencia y todos anhelamos recompensa a nuestros esfuerzos.
En el año 2025 Netflix presenta un valioso archivo cedido
por la familia del artista: 30,000 fotografías, 2,268 cintas y cerca de medio
millón de registros de audio; la obra recorre desde el rechazo de su familia
biológica hasta los lazos de amistad que construyó en su trayectoria. “Debo, puedo
y quiero”—María José Cuevas.
Que nos cuentan ahora de Juan Gabriel que no sepamos ya.
Su mamá era una empleada doméstica que lo inscribió en un
internado. Cuando él triunfó le compró una casa, pero ella no se entusiasmó con
el regalo. No obstante, él le compuso una melodía que es tan popular como las
mañanitas en México, “Amor eterno”.
La presentación en Bellas Artes desató polémica: el recinto,
reservado históricamente para la ópera, el ballet y la música clásica, recibió
con resistencia la llegada de un ícono popular. Para muchos sectores
intelectuales y conservadores, aquel acto fue visto como un sacrilegio, una
profanación del templo cultural; sin embargo, detrás de esa controversia se
revelaba también la fuerza de un artista capaz de desafiar las fronteras de lo
establecido.
En una entrevista para un programa de espectáculos, declaró:
“Lo que se ve no se juzga” cuando le preguntaron sobre su orientación sexual.
En las décadas de los ochenta y noventa, la sociedad mexicana era notablemente
conservadora. A nadie le provoco ruido saber que el compositor más destacado
del momento no se reconocía heterosexual.
El artista sabe que si es realmente el mejor (o el peor)
trascenderá, como aquella mujer que intervino una pintura de principios de
siglo deteriorada, en una iglesia poco visitada en Borja España; pasó a la
historia por su atrevimiento y desenlace desagradable o bien como el destacado
Salvador Dalí que se ufanaba de ser el mejor pintor: “Lo importante es que
hablen de ti, aunque sea bien”.
Algunos lo comprendemos con claridad, otros apenas lo
intuyen, pero el deseo profundo y evidente del ser humano es trascender:
convertirse en polvo de estrellas y, antes de partir, dejar un legado que dé
sentido a su paso por la vida.
Al “Divo de Juárez” había que inventarlo, había que tenerlo
como está hoy…en un altar. Necesitamos tótems, santos, ídolos. Si no ¿Qué sería
de nuestra existencia?
Así sucedió con Pedro Infante, con María Félix, con
Cantinflas… y también con Juan Gabriel. Recuerdo aquel programa de televisión,
tal vez con Verónica Castro a principios de los años noventa, donde se quedó
hasta las seis de la mañana cantando y compartiendo anécdotas de su vida.
Después se escuchó el Himno Nacional y de inmediato comenzó el noticiero de
ECO.
En agosto de 2026, Sony Music Vision y Cinemex se unieron
para llevar a la pantalla grande la histórica presentación que Juan Gabriel
ofreció el 9 de mayo de 1990 en el Palacio de Bellas Artes junto a la Orquesta
Sinfónica Nacional. Lo innovador fue que las canciones venían acompañadas de
subtítulos, creando un ambiente de karaoke colectivo dentro de las salas.
Las paradojas de la posmodernidad, aún muerto sigues
produciendo: Hoy es un mito, mañana será otro.
martes, 4 de agosto de 2026
Las niñeces si importan
En general todos los creadores de contenido se pasan de
listos.
Su misión no es educar, no es informar, no es construir, es
entretener. Aunque como efecto secundario sea ideologizar. Entretenimiento
significa en tiempos de la metamodernidad, evadir, escapar del aburrimiento,
ser ligero, banal, frágil, fugaz.
Su habilidad principal es centrar la mirada en temas que
nadie antes había explorado. ¿Por qué? Por temor, por pudor, o simple y
llanamente, porque no se les había ocurrido. Así, se aprovecha de ese nicho, de
ese vacío, de esa oportunidad.
Cuando ha pasado de tener unos pocos a miles de seguidores,
el siguiente paso es monetizar, establecer colaboraciones, publicitar, y
dirigir la atención de los consumidores ávidos de espectáculo, de farándula, de
escándalos, de cotilleos y de contenido gratuito en redes sociales y
plataformas de streaming. Con un poco de suerte, podrá convertirse en embajador
de una marca internacional. A partir de los 10,000 seguidores, se es candidato
a convertirse en influencer. (Es importante que tus seguidores comenten,
compartan y confíen en ti). Luisito Comunica y Kimberly Loaiza son ejemplos de
influencers líderes en el mercado.
¿Cuál es el grado de estudios óptimo para ser influencer o
creador de contenido? Ninguno. Para desinformar, crear tendencias, juzgar,
modelar, vender. No es necesario ir a la escuela, no hay regulación en este
ámbito; todo el mundo, en todas partes, puede ser famoso y líder sin necesidad
de una formación académica. ¿No es peligroso que los influencers y creadores de
contenido sean analfabetas? Sí… pero, ¿a quién le importa? No existen marcos
legales que salvaguarden contra influencias nocivas.
Millones de jóvenes, seducidos por la promesa de éxito
monetario, fama, riqueza y glamour, transmiten desde sus celulares, ya sean
pequeñas ocurrencias o grandes producciones, buscando pertenecer a la élite de
creadores. Para que un contenido sea replicado viralmente, debe ser atractivo,
sugestivo, breve y entretenido. La meta es crecer, captar la atención,
retenerla; ser elegido entre todos.
En algunos países, ser influencer ya se considera una
carrera profesional que puede cursarse en centros de estudios universitarios.
¿Y qué deben aprender? A conectar con su público, estudios sobre celebridades,
creación de podcasts y videos, entre otros. Fascinante, ¿verdad?
En Chiapas destacan casos de creadores de contenido cercanos
al público adolescente, que han saltado a la fama gracias a su estilo de
comedia irreverente y rápidas parodias, además de un carisma único. Pakoyaso y
Sonrix dominan TikTok con cifras millonarias. Varios intentan emular su éxito,
sin importar que transgredan valores, tradiciones y derechos humanos.
Pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad. De la
pantalla salta a la sociedad. Primero se comparte en redes, se retransmite y
luego se incorpora a la sociedad. Se vuelve un estilo de vida. No solo son
palabras; influyen en cómo se perciben las relaciones
"—¿Cómo te fue en el examen? —Six seven",
"Andar de delulu es mi pasión", “este comentario estuvo bien cringe”,
“Después de la cita me ghosteó”, “Ese chavo anda farmeando aura con sus videos”
La periodista, académica e investigadora chiapaneca Patricia
Chandomí, reconocida por su trabajo en derechos de las mujeres y prevención de
la violencia y el abuso infantil, afirmó que no le parece gracioso que un
creador de contenido haga referencias a jóvenes de 14 años con frases como
“coyolitos tiernos”. Alonso Paxtor, con 614,8K seguidores en TikTok, suele
incluir menores de edad en sus sketches donde abundan el doble sentido, las
alusiones a la homosexualidad y la normalización de conductas ilícitas, todo
ello aliñado con un peculiar coloquialismo regional. A pesar de ello, no existe
un delito que perseguir, ya que no hay límites de ningún tipo para la creación
de contenido.
En el contexto chiapaneco, la palabra “coyol” se emplea de
manera coloquial para referirse al órgano sexual masculino. Debido a este uso,
el término está cargado de connotaciones sexuales y es entendido por la mayoría
como una referencia directa al acto sexual. En el caso del influencer Alonso
Paxtor, su apodo “Coyolito” se interpreta como una alusión al sexo de hombres
jóvenes, lo que refuerza la percepción de que su contenido está vinculado a
insinuaciones de carácter sexual. Patricia Chandomí recuerda que el estado
ocupa el primer lugar nacional en casos de abuso sexual infantil, por lo que
considera inadmisible que se difunda contenido que lo minimice.
Reflexiona en su muro de Facebook: El abuso sexual infantil
hacia niñas suele detectarse con mayor rapidez. “El ASI de niños se esconde
bajo normas masculinas hegemónicas de la obligación de experimentar con todo y
callarse, porque hay que ser hombre”.
El debate puede desencadenar algo positivo: Frenar la
hipersexualización de niños y niñas. Respetar las infancias, crear un marco normativo
que regule la alusión de temas perjudiciales que violenta y no asume
consecuencias.
Defensores del comediante han elevado el tono para
descalificar lo señalado por la Profesora Patricia Chandomí. Pero ¿Que cosecha
un país que es indolente ante la violencia sexual, con el argumento de que es
comedia? ¿Ha cambiado tanto los códigos de divertirse, que no se reconoce la
amenaza, la agresión la falta de respeto a la dignidad humana?. ¿Por qué hay
que tomar partido a favor de lo que no construye una cultura de paz?.
La pederastia o pedofilia, es una bestia que ha transmutado
a sketches floridos. Si las autoridades
locales hacen oídos sordos ante la alerta que ha lanzado en Chiapas Patricia
Chandomí, estarán dando un mensaje de complicidad para agresores sexuales, aún
disfrazados de comediantes y creadores de contenido.
Las niñeces si importan. Hagan lo que corresponde para
procurarles una vida digna, presente y futura.
viernes, 24 de julio de 2026
Los muertos se reúnen a llorar por sus vivos
“Los muertos se reúnen a llorar por sus vivos.”
#Odiseas Posmodernas
“Los muertos se reúnen a llorar por sus vivos.” Le dice
Tiresias a Ulises, cuando él se acerca al inframundo. — Frase añadida por
Christopher Nolan en su película La Odisea.
La frase me impactó. Solo aquel que ha pasado por episodios
de muerte pone atención, en mi caso es el fallecimiento de mi padre.
Recuerdo que mi papá nos llevaba al cine a mediados de los
ochenta, al cine Tapachula, donde proyectaban tres o cuatro películas seguidas.
Para nosotros era un agasajo, ya que ni sentíamos cómo pasaban las horas,
simplemente estábamos fascinados por la experiencia de ver tres películas por
el precio de una.
Era temporada de vacaciones, y nos alojábamos en un hotel. El paseo incluía ir a la playa temprano,
entendía que era una inversión fuerte, por eso, en mi caso cuando me pasaban el
menú para elegir alimentos en los restaurantes, pedía el de menor precio.
No recuerdo haber visto más películas en el cine con mi
papá, más que en aquella edad de 8 o 10 años. Más tarde me dijo que no le
atraía, que le parecía una pérdida de tiempo. A él le gustaban las luchas y el
futbol.
En los 90, las televisoras rivalizaban y creo entender que
se habían aliado con alguna asociación promotora de lucha libre, mostraba
carteleras distintas, en una la Triple A, y en otra la de la Comisión Mundial
de Lucha Libre, a veces eran los mismos luchadores, a veces era distinto.
Recuerdo a Cien caras, Latin Lover, Dr. Wagner, Pierroth Junior, Konan, Rayo de
Jalisco Jr, Atlantis, El perro aguayo, Brazo de oro, Satánico, La Parka, entre
otros.
Su manera de estar cerca el de nosotros y nosotros con él,
era a través del paseo, la comida, la televisión. Por eso algunas veces,
nosotros que habíamos quedado en el hogar con mi madre, cuando ellos se
separaron, creíamos que nos resultaba más estimulante vivir a su lado siempre,
a su lado no había obligaciones, no había quehaceres, todo era agasajo, placer.
Nos hablaba desde primeras horas del sábado o del domingo. —¡Vénganse,
a las diez comienzan las luchas!. Para esa hora, ya había ido a la carnicería
por al menos dos kilos de carne, cortada en tajos, “raleada”, ya tenía, o
estaba terminando de preparar la ensalada con rábanos, pepino, quesillo y/o
tomate. El fuego en la parrilla estaba en su mejor momento, las cebollas, las
tortillas y el chile, dorándose.
Entonces se escuchaba los vítores, el tema Eye Of The Tiger,
los aplausos y el comentador diciendo “Lucharán a ganar dos de tres caídas, sin
límite de tiempo”. Presentaban a los capitanes de la escuadra ruda y después la
de los técnicos.
Nosotros ya expectantes al espectáculo mordíamos uno y otro
pedazo de carne, aderezado con guacamole y chirmol. Y los comentaristas con un
estilo carnavalesco adornaban sus expresiones con palabras domingueras, frases
chuscas, apelativos, donde mostraban que ellos también estaban disfrutando del
momento. El festín duraba dos horas, y era ritual que cada sábado a las diez se
repitiera.
—Esto es un show, pero también es
lo que el mundo es. Por ejemplo, ellos se enfrentan con supuesta ira en el
ring, pero en los vestidores, están de acuerdo en cada uno de sus movimientos,
todo está planeado. Sabemos que es mentira todo, pero en la vida, que cosa no
lo es. Nos decía.
En la temporada universitaria, mi hermana y yo migramos de
ciudad, pero el ritual se renovaba cuando llegábamos de vacaciones o de visita
inesperada, más tarde nos sacaba en su vehículo a respirar aire fresco a las
comunidades más apartadas de la ciudad, donde el frescor y verdor las montañas
nos extasiaban con su exuberancia. Mientras nos decía: “Desde aquí se ve
distinto, allá estamos hipnotizados, ocupados en cosas urgentes quizá pero no
importantes, lo importante no se reconoce con facilidad”.
El tiempo pasa, maduramos, nos crecen hijos, aumentan
nuestras responsabilidades, los rituales expiran. La vida sigue.
Y de pronto llega una conversación en una película de
ficción que nos sacude, nos estremece, nos dice y que tal que como dicen que
ocurre, el amor vence la muerte, y desde un no sé dónde está mi padre, pensando
en mí, en sus vivos. Los que le han sobrevivido y juntamos sus recuerdos para
comprender su legado.
El sonido atmosférico se combinaba con los silencios de tus deudos. Lejano escuché el sonar de la marimba interpretando “Te vas ángel mío”. Alguien dijo que había acomodar tu cuerpo, porque estaba desalineado, inclinado hacia la derecha. Alguien con la fuerza necesaria, te levantó por los hombros y te puso derecho. Allí dos gotas de lluvia cayeron a tu rostro. Allí quedaste, en vigilia, para cuando nos toque a nosotros. ¿De donde extraigo una frase sublime para ti?, ¿De dónde saco lágrimas?, si para llorar tenemos toda la vida, y la muerte no se las merece, a la muerte merece poemas, pero lágrimas no.
Papá no creo que me llores, tú no llorabas por casi nada, y… yo tampoco.
[Esdras Camacho]
jueves, 23 de julio de 2026
La edad de la punzada
Para mí la máxima ambición de la vida era tener un trabajo de chofer.
Porque tenía dos ventajas. La primera, manejar un hipercarrérrimo…
y la segunda, que te coges a la señora de la casa.”
—Eusebio Ruvalcaba/Un Hilito de sangre
Primero somos tímidos, inocentes, callados, unos ángeles sin alas, pero de los catorce a los veintitantos somos beneficiarios de “La Edad de la Punzada”, esa en que la hormona manda, esa en la que el mundo importa poco, pueden irse al demonio todos, toda autoridad, toda jerarquía, toda norma, todo límite, toda restricción, toda disciplina, censura, todos, en realidad todos. Lo único que importa es la aventura, el riesgo, lo exótico, la transgresión, lo verdadero.
De todas las hormonas las reinas son: la testosterona, la progesterona, todas deben obedecer. Es el intercambio de fluidos el interés supremo en hombres y mujeres. El jocoso mantra es: ¡El sexo alarga la vida…Ven aquí que te haré inmortal!
El deseo es una necesidad, y la necesidad es hambre; existe una sensación de carencia, de insaciable, un “yo no sé, pero algo me ocurre; ese algo es más grande y más fuerte que toda mi vida”. Es una etapa asombrosa, sí, pero también arriesgada y peligrosa; metafóricamente se juega a la ruleta rusa a diario, se apuesta a ganar, se lo apuesta todo. “LAS AVES DE LA NOCHE ESTÁN LLAMANDO”, decía Pink Floyd en su tema “Fat Old Sun”. Esa sensación que se experimenta puede ser el abismo para algunos y, para otros, el cambio de rumbo hacia otra etapa de la vida.
Es extravío, es desconsuelo, es encanto, es impaciencia, es hastío, es arrogancia, es incendio, es espanto, es temor, es angustia, es neblina, es soleado, es estático y es fluido, es gloria y es infierno, es silencio y grito, es el cielo, es llanto, es el éxtasis, es amor, es candor, es mentira y es dolor, es alegría y es olvido, es esperanza y pesimismo, es quietud y arrebato, aburrimiento, desinterés, ira, energía, contención, inseguridad, asombro, desatino, diversión, desgracia, orgullo, cúspide y túneles, elevación y descenso, serenidad y paroxismo, locura, ternura, desesperación, muerte, vida, pasión, desconsuelo, gozo, tormento, amargo, dulce todo al mismo tiempo a veces y casi siempre.
Para abordar el caso hay recetas, hay instructivo, si hay testimonios, libros, manuales, ensayos, conferencias, talleres, tratados, manuscritos, terapia, circulo de ayuda, hay apoyo, hay entrevistas, hay material de estudios, coaching ontológicos, filosóficos, etcétera… pero nada sirve. Hay que estar inmerso, in situ, vivir la experiencia, hay que sumergirse, flotar, resistir, insistir, hay que andar a ciegas, equivocarse, desandar, rehacer, experimentar, recuperar, intentar, estar presente.
Que bella es la dichosa edad de la punzada. Nada importa, nada vale, todo es incertidumbre, todo es laberinto, libertad y exquisitez. Es un geiser a cielo abierto, la irreverencia andando, el gran yo son quien soy y no me parezco a nadie, el cielo tengo por techo, nomás el sol por cobija.
De allí brota la nostalgia eterna, la chavorruquez: la añoranza de aquellos días en que el cansancio no existía y presumíamos el preciado tesoro de nuestra juventud, el milagro de los panes y los peces renovándose a cada instante. Jugamos a ser vagabundos, ladrones, prostitutos. Sexo, alcohol y rock era nuestro alimento; En esos tiempos, el único mandamiento sagrado que importaba era “[…] Sean fecundos y multiplíquense”.
El novelista Eusebio Ruvalcaba escribió alguna vez, “Chavos Fajen no estudien: “Fajen. Fajen a lo bestia. Mastúrbense. Huelan a las mujeres. Olfatéenlas. Síganlas. Por el puro olor. Por el puro amor a esas piernas maravillosas, cachondísimas”.
¿A quién no le gusta la edad de la punzada? A los adultos. A los encorbatados, los entacuchados, de pelo engominado, a los santurrones, a las damas de gran reputación que olvidaron los días hermosos y emocionantes en que reían a carcajadas, en que se hacía el amor en lugares inesperados, cuando pisaban a fondo el acelerador, destapando botellas con genios que concedían quinientos deseos; cuando respeto y solemnidad no formaban parte de su vocabulario.
¿Y por qué los adultos reniegan de la edad de la punzada? Pues, claro, por envidia… maldicen aquellos días lejanos en los que improvisaban cantos y danzas. Cuando seguros de tener cartas macadas, retaban a Dios a una partida, a ver si había más universo que los sostuviera. Cuando del mar se les hizo pequeño para echarse un buche de agua, cuando se sintieron reyes de su banqueta y de la de enfrente. Sí, se desperdiciaba la vida, pero sobraba tiempo, y al fin y al cabo, tampoco valía tanto.
Y al final, resignados, agachan la mirada y se sientan a numerar lo que ya no están en edad de ejercer.
Y, veme hoy amor aquí. Dichosa y rebelde, sigue latiendo dentro de mí, callada y ausente como el poema más hermoso de todos, que no termino más de escribir.
#Esdras Camacho.
sábado, 11 de julio de 2026
No aspiro a dar consejos
Me encuentro en la escena 4 del acto 2, con la esperanza de concluir con éxito todas las escenas del tercer acto. Se me viene a la mente aquella frase de Shakespeare: “La vida es teatro”. La existencia consta de primer y segundo acto, entremés, pausa para hidratarse, tercer acto y desenlace.
La eterna pregunta que atormenta a la juventud: ¿Qué quieres
ser en el futuro? Las respuestas rara vez son acertadas. Abogado, doctor,
licenciado en administración de empresas turísticas.
Yo mismo me vi y sigo viendo enfrentado a esta pregunta. Me
interrogaba y, en esos años adolescentes, soñaba con ser locutor de una emisora
de radio, fotógrafo de algún periódico, o actor de teatro: la actuación me
fascinó en gran medida y sigue haciéndolo.
A mi generación le era muy divertido responder como lo
hacían los comediantes de las televisoras.
—
Mmmmh. De grande… ya sé. Seré viejito.
Casi nadie sabía cómo lograr sus sueños, solo era responder.
Como cuando en la cancha, te llega el balón y lo pasas a alguien más así… como
cuando señalas el resplandor del sol al horizonte.
En casi todas las familias la preocupación de los padres es
influenciar a sus menores hijos para que elijan, decida, proyecten un estilo de
vida superior a lo que ellos asumen como pobreza, carencia o dificultades. Es
el desasosiego de los padres lo que hace que torturen a sus hijos en el sentido
de ser lo que tendrían que ser.
Detrás de cada profesionista, hay una historia. “Nene ¿Qué
vas hace cuando seas grande?, entonaba miguel Mateos en la década de los
ochenta. La letra habla de esa exigencia de tener éxito, la incertidumbre y la
amenaza de ser un perro fracasado.
La expectativa era en la mayoría de los casos esperanzadora.
padre modelo en cuanto la motivación para perseguir sueños y
metas en la vida.
En la secundaria descubrí el teatro, y quería yo dedicarme a
eso. En la Prepa elegí el área de Ciencias Sociales, porque se me hace igual de
importante e infravalorada por sobre las Matemáticas y la Química, (más
imaginación, más poder). Estudié Ciencias de la Comunicación que es también
suma, resta y equivalentes, pero desde el aspecto humano.
Yo no pensé en ser presidente, ni estrella de rockanroll, yo
soñaba ser un juglar, un bufón, un antihéroe. ¡Eso! Y si pagaran por leer…o
escribir, yo de grande hubiese querido elegir eso. Pero ¿Pagarían por eso?
Mis padres, tuvieron paciencia suficiente y el tino para aceptar y entender que lo mio era
eso, la comunicación interpersonal, extrapersonal, organizacional, etcétera.
A los 21 años, recién había concluido la carrera, me
encontraba haciendo el servicio social en el departamento de Comunicación de la
Dirección General del Colegio de Bachilleres de Chiapas. Un día, un maestro
(que fungía como Director de un plantel) llegó urgido porque necesitaba para la
semana siguiente un profesor de Redacción e Inglés. Todos voltearon a verme,
señalándome con el dedo al reconocer que poseía ambas habilidades. Así es como
inicié en el año 2000 mi carrera como profesor.
Continué ejerciendo mis múltiples facetas. He estado en la
cabina de radio, he realizado cápsulas informativas, entrevistas, reportajes,
escrito artículos, guiones de cortometrajes, y en la fotografía he hallado
placer; he encontrado lo positivo en cada uno de estos ámbitos.
Ahora, me siento en la escena 4 del acto 2. Espero cerrar
con palmas batientes todas las escenas del tercer acto.
No aspiro a dar consejos, pero: no se preocupen tanto por
entender lo que están haciendo, simplemente háganlo. Produzcan, creen, sigan
avanzando, recorran la vida con pasión, con determinación, con perseverancia. No
se desanimen ni se angustien, porque el futuro surgirá inventado, renovado,
transformado. Simplemente "Descubran lo que aman". Entra en estado de
flujo y lo demás llegará por añadidura. Y al mirar hacia atrás, descubrirán que
ya han trazado un camino.
Como aquellos niños que se entretienen armando figuritas con
piezas de un rompecabezas, o construyen edificios de juguete con piezas
pequeñas de plástico siempre he creído que se nos concede nosotros la vida,
como fragmentos de un todo. Al final se ve completo.
Y, papás, recuerden: no es sencillo elegir “¿Qué vas a hacer
cuando seas grande?” Aconsejen a sus bodoques, pero de tal forma en que no se traumaticen
con la presión.
#EsdrasCamacho
martes, 7 de julio de 2026
Soñar es una mina de oro
Soñar es una mina de oro
A veces decimos —Te soñé ayer
—¿Cómo fue?
—Ya no me acuerdo.
Todos compartimos el placer de
dormir y soñar. Aquel que afirma que nunca sueña, se equivoca, sueña, solo que
no recuerda.
El bello y misterioso acto de
imaginar, crear y producir obras de arte se encuentra en el proceso de soñar,
según han confesado distintos creadores en repetidas ocasiones. Soñar es una
mina de oro.
Dormir y soñar es como patinar en una pista de hielo en modo experto, surfear en un océano de posibilidades, sembrar habichuelas y luego trepar a las alturas de la fantasía para contemplar y sentir la realidad de una forma diferente, más allá de lo “real”.
A veces, soñamos de una manera
tan hermosa y placentera que, en el momento más álgido, algo nos saca de ese
instante de éxtasis pleno. Deseamos con fervor recuperar el sueño. Otras veces,
incluso llegamos a maldecir por la frustración al ser arrancados de ese
territorio.
En los relatos bíblicos, hay
episodios donde los personajes tienen sueños proféticos. José, antes de ser
vendido como esclavo, tuvo unos sueños que parecían anticipar su futuro
(Génesis 37); en la epopeya de Gilgamesh (Mesopotamia), el rey Gilgamesh
experimenta sueños premonitorios recurrentes antes de enfrentarse a grandes
peligros; en el mito fundacional del imperio azteca, Huitzilopochtli guio a los
mexicas en su peregrinación a través de sueños y revelaciones a sus sacerdotes.
Santa Teresa de Jesús,
canonizada en 1622 y fundadora de la orden religiosa de los carmelitas
descalzos, escribió bellas composiciones literarias entrelazando ascetismo,
misticismo y visiones proféticas. Solía llegar al éxtasis y arrobamiento
espiritual mediante la oración, el ayuno y la vigilia, conceptos clave para esa
percepción alterada que la condujo al conocido éxtasis sobrenatural.
¿Son los sueños el ingrediente
secreto de las obras de arte? Sí. En Wikipedia.org, existe una lista de obras
basadas en sueños donde destacan casos como el de Mary Shelley en 1816, cuando
tuvo un sueño inquietante durante un verano con otros escritores: veía a un
estudiante pálido arrodillado frente a la criatura que él mismo había creado,
hecho que inspiró su famosa novela Frankenstein. Algo similar le ocurrió a Paul
McCartney en 1965: despertó con una melodía completa sonando en su cabeza y que
resultó ser "Yesterday". Salvador Dalí decía que sus cuadros eran
como “fotografías de sueños”, y obras icónicas como “La persistencia de la
memoria” o “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada”
surgieron de su fascinación por lo onírico.
La tabla periódica, creación de Mendeleyev, es un
ejemplo: “Vi en un sueño una tabla en la que todos los elementos encajaban en
su lugar. Al despertar, lo anoté todo inmediatamente en una hoja de papel”. La
lista de Wikipedia es incompleta, pues no abarca todas las ocurrencias y
transmutaciones de ideas que los seres humanos expresamos espontáneamente a
cada paso que damos. Poseemos dones, pero están tan ocultos en el mundo de los
sueños que no creemos que sean reales.
¿Qué sucedería si utilizáramos
correctamente lo que nos revelan los sueños? ¿Y si descubriéramos la técnica
para extraer de los sueños las grandezas a las que estamos destinados? Sería
necesario valorar más nuestros sueños, que son como un espejo negro de nuestras
ambiciones, temores y proyecciones. Si prestamos atención, podríamos descubrir toda su influencia en nuestras
acciones cotidianas.
Deberíamos organizarnos,
sistematizarnos, provocar los sueños y avivar la llama de la imaginación.
Cuántas maravillas aguardan por ser creadas, cuántas teorías por ser
descubiertas, cuánta capacidad humana yace adormilada, desconocida y en reposo
mientras no exploremos nuestros sueños, mientras no bebamos del gran misterio
que supone dormir y soñar…Alucinante ¿no? y además es ¡Gratis! De verdad.
#EsdrasCamacho
-
Quienes han vivido violencia y abuso enfrentan retos enormes en su vida. A menudo sienten, con profunda angustia, que no tienen la capacid...
-
La tecnología aun rudimentaria, ha estado desde la era de las cavernas, ha facilitado el desarrollo y convivencia, nos ha elevado a una pos...
-
A todos nos gusta las historias, reales o no, pero deben de ser simpáticas, emotivas, conmovedoras, llenas de lágrimas, salvajismo y/o ris...