sábado, 11 de julio de 2026

No aspiro a dar consejos

Me encuentro en la escena 4 del acto 2, con la esperanza de concluir con éxito todas las escenas del tercer acto. Se me viene a la mente aquella frase de Shakespeare: “La vida es teatro”. La existencia consta de primer y segundo acto, entremés, pausa para hidratarse, tercer acto y desenlace.

 

La eterna pregunta que atormenta a la juventud: ¿Qué quieres ser en el futuro? Las respuestas rara vez son acertadas. Abogado, doctor, licenciado en administración de empresas turísticas.

 

Yo mismo me vi y sigo viendo enfrentado a esta pregunta. Me interrogaba y, en esos años adolescentes, soñaba con ser locutor de una emisora de radio, fotógrafo de algún periódico, o actor de teatro: la actuación me fascinó en gran medida y sigue haciéndolo.

 

A mi generación le era muy divertido responder como lo hacían los comediantes de las televisoras.

      Mmmmh. De grande… ya sé. Seré viejito.

 

Casi nadie sabía cómo lograr sus sueños, solo era responder. Como cuando en la cancha, te llega el balón y lo pasas a alguien más así… como cuando señalas el resplandor del sol al horizonte.

 

En casi todas las familias la preocupación de los padres es influenciar a sus menores hijos para que elijan, decida, proyecten un estilo de vida superior a lo que ellos asumen como pobreza, carencia o dificultades. Es el desasosiego de los padres lo que hace que torturen a sus hijos en el sentido de ser lo que tendrían que ser. 

 

Detrás de cada profesionista, hay una historia. “Nene ¿Qué vas hace cuando seas grande?, entonaba miguel Mateos en la década de los ochenta. La letra habla de esa exigencia de tener éxito, la incertidumbre y la amenaza de ser un perro fracasado.

 

La expectativa era en la mayoría de los casos esperanzadora.

 

 

padre modelo en cuanto la motivación para perseguir sueños y metas en la vida.

 

En la secundaria descubrí el teatro, y quería yo dedicarme a eso. En la Prepa elegí el área de Ciencias Sociales, porque se me hace igual de importante e infravalorada por sobre las Matemáticas y la Química, (más imaginación, más poder). Estudié Ciencias de la Comunicación que es también suma, resta y equivalentes, pero desde el aspecto humano.

 

Yo no pensé en ser presidente, ni estrella de rockanroll, yo soñaba ser un juglar, un bufón, un antihéroe. ¡Eso! Y si pagaran por leer…o escribir, yo de grande hubiese querido elegir eso.  Pero ¿Pagarían por eso?

 

Mis padres, tuvieron paciencia suficiente y el  tino para aceptar y entender que lo mio era eso, la comunicación interpersonal, extrapersonal, organizacional, etcétera.

 

A los 21 años, recién había concluido la carrera, me encontraba haciendo el servicio social en el departamento de Comunicación de la Dirección General del Colegio de Bachilleres de Chiapas. Un día, un maestro (que fungía como Director de un plantel) llegó urgido porque necesitaba para la semana siguiente un profesor de Redacción e Inglés. Todos voltearon a verme, señalándome con el dedo al reconocer que poseía ambas habilidades. Así es como inicié en el año 2000 mi carrera como profesor.

 

Continué ejerciendo mis múltiples facetas. He estado en la cabina de radio, he realizado cápsulas informativas, entrevistas, reportajes, escrito artículos, guiones de cortometrajes, y en la fotografía he hallado placer; he encontrado lo positivo en cada uno de estos ámbitos.

 

Ahora, me siento en la escena 4 del acto 2. Espero cerrar con palmas batientes todas las escenas del tercer acto.

 

No aspiro a dar consejos, pero: no se preocupen tanto por entender lo que están haciendo, simplemente háganlo. Produzcan, creen, sigan avanzando, recorran la vida con pasión, con determinación, con perseverancia. No se desanimen ni se angustien, porque el futuro surgirá inventado, renovado, transformado. Simplemente "Descubran lo que aman". Entra en estado de flujo y lo demás llegará por añadidura. Y al mirar hacia atrás, descubrirán que ya han trazado un camino.

 

Como aquellos niños que se entretienen armando figuritas con piezas de un rompecabezas, o construyen edificios de juguete con piezas pequeñas de plástico siempre he creído que se nos concede nosotros la vida, como fragmentos de un todo. Al final se ve completo.

 

Y, papás, recuerden: no es sencillo elegir “¿Qué vas a hacer cuando seas grande?” Aconsejen a sus bodoques, pero de tal forma en que no se traumaticen con la presión.

 

#EsdrasCamacho

martes, 7 de julio de 2026

Soñar es una mina de oro

 Soñar es una mina de oro


A veces decimos —Te soñé ayer

—¿Cómo fue?

—Ya no me acuerdo.

 

Todos compartimos el placer de dormir y soñar. Aquel que afirma que nunca sueña, se equivoca, sueña, solo que no recuerda.

 

El bello y misterioso acto de imaginar, crear y producir obras de arte se encuentra en el proceso de soñar, según han confesado distintos creadores en repetidas ocasiones. Soñar es una mina de oro.

 

Dormir y soñar es como patinar en una pista de hielo en modo experto, surfear en un océano de posibilidades, sembrar habichuelas y luego trepar a las alturas de la fantasía para contemplar y sentir la realidad de una forma diferente, más allá de lo “real”. 


A veces, soñamos de una manera tan hermosa y placentera que, en el momento más álgido, algo nos saca de ese instante de éxtasis pleno. Deseamos con fervor recuperar el sueño. Otras veces, incluso llegamos a maldecir por la frustración al ser arrancados de ese territorio.

 

En los relatos bíblicos, hay episodios donde los personajes tienen sueños proféticos. José, antes de ser vendido como esclavo, tuvo unos sueños que parecían anticipar su futuro (Génesis 37); en la epopeya de Gilgamesh (Mesopotamia), el rey Gilgamesh experimenta sueños premonitorios recurrentes antes de enfrentarse a grandes peligros; en el mito fundacional del imperio azteca, Huitzilopochtli guio a los mexicas en su peregrinación a través de sueños y revelaciones a sus sacerdotes.

 

Santa Teresa de Jesús, canonizada en 1622 y fundadora de la orden religiosa de los carmelitas descalzos, escribió bellas composiciones literarias entrelazando ascetismo, misticismo y visiones proféticas. Solía llegar al éxtasis y arrobamiento espiritual mediante la oración, el ayuno y la vigilia, conceptos clave para esa percepción alterada que la condujo al conocido éxtasis sobrenatural.

 

¿Son los sueños el ingrediente secreto de las obras de arte? Sí. En Wikipedia.org, existe una lista de obras basadas en sueños donde destacan casos como el de Mary Shelley en 1816, cuando tuvo un sueño inquietante durante un verano con otros escritores: veía a un estudiante pálido arrodillado frente a la criatura que él mismo había creado, hecho que inspiró su famosa novela Frankenstein. Algo similar le ocurrió a Paul McCartney en 1965: despertó con una melodía completa sonando en su cabeza y que resultó ser "Yesterday". Salvador Dalí decía que sus cuadros eran como “fotografías de sueños”, y obras icónicas como “La persistencia de la memoria” o “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada” surgieron de su fascinación por lo onírico.

 

La tabla periódica, creación de Mendeleyev, es un ejemplo: “Vi en un sueño una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, lo anoté todo inmediatamente en una hoja de papel”. La lista de Wikipedia es incompleta, pues no abarca todas las ocurrencias y transmutaciones de ideas que los seres humanos expresamos espontáneamente a cada paso que damos. Poseemos dones, pero están tan ocultos en el mundo de los sueños que no creemos que sean reales.

 

¿Qué sucedería si utilizáramos correctamente lo que nos revelan los sueños? ¿Y si descubriéramos la técnica para extraer de los sueños las grandezas a las que estamos destinados? Sería necesario valorar más nuestros sueños, que son como un espejo negro de nuestras ambiciones, temores y proyecciones.  Si prestamos atención, podríamos descubrir toda su influencia en nuestras acciones cotidianas.

 

Deberíamos organizarnos, sistematizarnos, provocar los sueños y avivar la llama de la imaginación. Cuántas maravillas aguardan por ser creadas, cuántas teorías por ser descubiertas, cuánta capacidad humana yace adormilada, desconocida y en reposo mientras no exploremos nuestros sueños, mientras no bebamos del gran misterio que supone dormir y soñar…Alucinante ¿no? y además es ¡Gratis! De verdad.

 

#EsdrasCamacho

martes, 12 de mayo de 2026

 Eran los 90

Eran los 90, y wannabe de Spice Girls, its my life, y how gee de Black Machine, se escuchaba en todas partes.   


Había muchas discos, (cada semana) o es mi percepción alterada que no me permite recordar con exactitud, pero más seguro, sí, si habían muchas noches de discos en los noventas. Eran aquellos días de éxitos de Caló y aquel mítico rap de “LA ABUELA”


Al pensarlo mejor, agradezco que mi mamá no me permitiera asistir a aquellas noches de discoteca tan comunes en mi generación. En ocasiones me decía: “Ve, pero quiero que estés en casa a las diez de la noche”. 


Y, yo iba, inseguro, oyendo desde una cuadra antes de llegar al local como sonaba la música esa típica mezcla de tarzan boy, Mi Bella Genio, Black Machine y Please don´t go. Y todo mundo afuera dando vueltas a la plazoleta, en cuartetos, en tercetos, en parejas y todos con la pregunta en la mente —¿Será que ya es hora de entrar?... y la respuesta inmediata del otro —No, esa onda empieza más tarde ya cuando van a dar las doce. Entonces yo veía el reloj y recordaba que solo tenía hasta las diez de la noche, me alejaba y les decía que yo iría a ver, y que, si no regresaba, es que ya era la hora de entrar. 


Como si fuera un conjuro, yo subía las escaleras, y el disc jockey, (como si me viese y supiese que tenía el tiempo en contra) programaba como siempre las mismas rolas, que a él, le gustaban, los mismos acetatos que quien sabe cómo había conseguido, pero que iba sacando en el mismo orden de siempre, como si fuese un ritual para espantar a quien quisiera bailar a esa hora. Esa otra hora era de esperar que terminara su lista de canciones que solo a él le interesaba, incluyendo de nueva cuenta “Tarzan boy”, “Las manos quietas” “Vamos a la playa” y “Conga” 


Algunas veces pensaba en quedarme después de las diez de la noche, para ver que tal se ponía el ambiente, aquella atmósfera de olor a cigarro y luces proyectadas y/o reflejadas por una bola de pedacitos de espejo recortados y pegados alrededor, esa esfera que en ocasiones se quedaba estática y no giraba más, provocando que el disck jockey fuera a revisar, bajarla, hacerle un puente y colocarla nuevamente, para saludar a los que se encontraba ya sea con su cigarro en mano o con su sonrisa amarillenta “ya quedó”. 


Pero desistía de quedarme, porque no fuera a ser que mi madre apareciera y sorprendiera a todos los presentes, diciendo, como lo hizo una vez, y que tuve que volverme casi a paso marcial, pegado a su costado, en silencio aceptando que esas noches fluían a un ritmo que no era el de mi mamá. Y todos escuchaban: —Te dije que te quería en casa a las diez, y mira qué hora es. Asi, salía yo con ella, y al pasar la primera cuadra, previo intercambio de miradas avergonzadas con los que aún estaban haciendo tiempo de entrar, escuchaba lo lejos la canción de Get Up o technotronic. 


Y también imaginaba las que vendrían despúes: Rithym is a dancer, aquella de oh la, la, la o, what is love. 


—¿Qué hubiese pasado, si hubiese tenido más tiempo de estar allí en medio de todos…ellos y ellas?... a veces darle un trago a la cerveza, un arrimón de pierna con alguna de las danzantes, o solo estar en alguna esquina viendo a todos bailar, beber y contonearse de forma sugestiva. 


De haber ido, me habría visto igual que todos: con aquellos pantalones holgados, practicando los pasos de moda y soñando que, aunque no fuera el alma de la fiesta, al menos sería quien elegía la música. Claro, nunca pondría canciones aburridas… yo le daría ese aire de Saturday Night que hacía brillar la pista


Era lo que todos hacían, pero a mí no me pasaba. Conmigo, eran otras cosas. Y aceptaba ese destino, sabedor de que tendría fecha de caducidad. Como filosofaba en aquella época y filósofo ahora. 


Cierro el libro y recuerdo el tema de “Double You” que me reconcilia con aquella época, en que conocí de 9 a 10 pm, algunas veces. 


Eran los 90, y wannabe de Spice Girls, its my life, y how gee de Black Machine, se escuchaba en todas partes.   


#EsdrasCamacho


jueves, 7 de mayo de 2026

¿Sabes cómo te amo?

 ¿Sabes cómo te amo?


Podría escribir…


Quiero decir que somos los protagonistas de una película cargada de erotismo, y somos los que descansan de vez en vez  y salen a caminar o pasear juntos, o con otras personas, mientras, aguardan el momento de ensabanarse, de encimarse, bajarse, entrometerse, deslizarse como aquel mito de uno que rodaba una roca circular a lo alto de la montaña, para luego soltarla y volverla a recoger para subirla infinitamente, y empezar otra vez a subir la pendiente, esa analogía me hace feliz, cuando digo que nuestra película es de acción concupiscente,  lubrica, carnal. 


Yo amándote  como un memo, un mentecato. Ninguna llave resuelve el misterio de la vida, más que el de tu sexo. 


Todas las metáforas me son pueriles en este momento. 


Me encanta recordar que habrá otro día, después de este para amarte. Porque me liberas y me atas, me recibes, me conduces y ese es el único bucle que quiero conocer. Convertido estoy en una represa, tengo para abastecer con garantía tu sed, los próximos años. Solo no me sueltes, solo trátame bien, solo sigue haciendo ese lujo de la humanidad que es el más carnal de los pecados, haz este camino al cielo, con tu flow. 


Te amo como un resucitado, como aquel que de los silencios emergió para escuchar y ser escuchado. 


Mi yerbita, mi agüita, mi lupita y mi maría, mi casa del sol naciente, mi ven porque te necesito. 


Mi elotito mi amor, mi mango de piña, mi papayita, mi disco duro, mi volcán, mi afrodita, mi coquita de vidrio, de botella verde. Mi pasito duranguense, mi misa domincal, mi to-be continued. Mi suero vida-oral. Mi m&m, mi vienneta, mi nieve de mamey. 


Mi romance II, mi yelowstone, mi drama coreano…mi adicción. 


Yo un barquito de papel, tú el arroyito. 


No me digan despierta mi bien despierta, no me digan lobo domesticado, no renunciaré, no. 


Tu la gran señora, yo el adultero. Tu la que despacha en la esquina, yo el que pregunta y no compra nada. Tu la que canta, yo el que aplaude, tu la de la Hummer, yo el de la bicicleta. Tú la guerita de Monterrey, yo tu colágeno.  


Tu dime:  6x6 y diré 36. Dí congélate y diré miso. Dime “no gusta pasar a tomar una tacita de café y yo diré, después de usted”. Dime que me amas, y yo diré que siga, que siga la 4t. Así sí. Mi vida. Mi Thalia, mi Salma Hayek, mi Cazzu. Mi inspiración. Mi aroma preferido. Mi salud. 


Yo un barquito de papel, tú el arroyito. 

martes, 17 de marzo de 2026

Alguna vez fuimos Ícaro volando tan alto… ¿Te acuerdas?

 

La idea de que la juventud es insolente, irrespetuosa y desdeñosa de la autoridad ha sido una crítica constante en todas las épocas y culturas. En la Biblia, escrita por hebreos e israelitas antes de Cristo, se aconseja a los jóvenes honrar a sus padres, se les advierte de los males que acarrea un mal comportamiento y se les insta a aceptar la disciplina para corregirse si no se moderan.

 

Un ejemplo clásico de esto es la parábola del hijo pródigo en Lucas 15, donde un hijo desafía la autoridad de su hogar, se aleja físicamente para experimentar la vida fuera y, al reflexionar, es recibido con amor por su padre.

 

En la cultura china, "Las Analectas de Confucio", escritas en el año 475 antes de Cristo, exponen la piedad filial como modelo de supervivencia y la necesidad de mantener la armonía a través de una ética y moral. Invitan a invocar la sabiduría para comprender el propósito de la vida.

 

En Mesoamérica, la cultura azteca, según Fray Bernardino de Sahagún en su interpretación del Código Florentino, se enseñaba a los jóvenes a ayudar a sus padres en las labores domésticas, a temer a los dioses, a ser diligentes en el trabajo, humildes en el espíritu, moderados en la alimentación, obedientes a los mayores y devotos de las deidades.

 

La rebeldía de los adolescentes está presente en todas las sociedades; ¿por qué ocurre esto? Es parte de la naturaleza humana. Los jóvenes desean explorar, experimentar diferentes estilos de vida, desafiar paradigmas y romper esquemas.

 

Herman Hesse, en "Siddhartha", narra cómo el hijo abandona a su padre en busca de su identidad. Con el paso del tiempo, al envejecer y pasar por lo mismo que hizo pasar a su padre, experimenta en carne propia la tristeza y el dolor del alejamiento de su hijo.

 

James Joyce, en su obra "Retrato del Artista Joven", semiautobiográfica sobre la formación de un artista, a través de su protagonista Stephen Dedalus, expone el concepto de "No serviré" (Non serviam) como base de su argumento. Este personaje se niega conscientemente a rendir pleitesía a lo que ya no cree, ya sea su hogar, su patria o su fe, marcando así un camino distinto al impuesto por su entorno.

 

¿Qué sucede en la mente de alguien que siente que su hogar lo asfixia, la escuela lo domestica, la religión lo manipula y la sociedad lo obliga a caminar en fila como un animal dócil? ¿Qué tan grande es su desprecio por las masas y sus normas anacrónicas, con tradiciones carentes de significado? Optan por perderse aunque los tilden de locos, en lugar de vivir bajo leyes que no les favorecen.

 

"La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo", expresó George Bernard Shaw. Rubén Darío reflexionó filosóficamente en su poema "Divino tesoro": "Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!" concluyendo que en la vejez ya no hay princesas que rescatar y toda la juventud se ha perdido en vanidades.

 

Las sensaciones vividas en esa etapa son turbulentas, incendiarias, destructivas, una energía sin rumbo definido. A veces parece que nada afecta al joven, pero en realidad sí lo hace; su coraza es fingir que no le importa. Parecen creer que el Edén es eterno, aunque tengan alas unidas con cera y muchas plumas.

 

El joven desconoce que su presente desaparecerá; evolucionará si tiene suerte. Habrá tiempo para desilusionarse, pero ahora su mundo está en desplazarse por la pantalla con sus amigos, en TikTok, snacks rápidos y fideos instantáneos. Actualmente, se encuentra en su laberinto.

 

Los Beatles cantaron en 1970 "Let it be" (Déjalo ser), animando a soltar la obsesión por controlarlo todo y hallar paz interior. Observar, pero permitir que las cosas sigan su curso, habrá tiempo para la sabiduría después, ahora están perdidos, asegurémonos de no desbordar el río. La juventud es perseguir fantasías, la adultez es construir sobre bases sólidas y la vejez es consolarse con los recuerdos de sus aventuras.

 

¿Lo reta? Está jugando, ¿Lo confronta? Está reconociendo el terreno. ¿Provoca? Esta cumpliendo un ritual.

 

Dejémosle sus greñas, su indisciplina, su desorden. Toleremos sus batallas. Más adelante, se regocijará en la paz, pero ahora está inmerso en su tormenta. Son sus tiempos.

 

Aguantémoslo. Así como nos soportaron en aquellos días, nuestros padres.

 

*EsdrasCamacho

miércoles, 28 de enero de 2026

Escriba Más

 Aunque existan escuelas que enseñan técnicas de narración, el oficio de escritor no es exclusivo de nadie, ni de ninguna formación educativa.

 La escritura con fines literarios constituye un ejercicio de catarsis. A través de ella, el autor plasma su interpretación personal del entorno y una reflexión íntima sobre la realidad. La obra literaria surge de la voz interior, una voz que, en muchas ocasiones, el propio escritor solo reconoce en el acto mismo de la creación.

 Uno de los aforismos más conocidos del psicoanalista francés Jacques Lacan dice: "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es". Yo lo reformulo: "Escribir es ofrecer la magia a alguien que quizás no comprenda (aunque en raras circunstancias, sí lo hará)". El acto de escribir es entregarse al otro, intimar con aquel que esté dispuesto a conocer y reconocer a los demás y a sí mismo.

 Entre los seguidores de las leyendas medievales es famosa una historia llamada "El pelícano en su piedad", donde el ave, para alimentar a sus crías, se abre el pecho y las mantiene vivas con su sangre. De manera similar, el escritor construye y presenta una historia que surge de sus recuerdos o invenciones y la comparte con el lector. ¿A cambio de qué? ¡A cambio de afecto o repulsión!

 Jaime Sabines confesó en entrevistas que, en muchas ocasiones, no se reconocía en sus propios poemas, como si hubieran sido escritos por otro. Esta idea la expresó en conversaciones con periodistas y críticos, particularmente en la entrevista realizada por Ana Cruz para el programa "Personajes y Escenarios" de Canal 22 (México, 1996). ¿Por qué dijo esto el poeta tuxtleco?

 Se me ocurre responder: "Porque escribir es un ejercicio metafísico, donde la escritura es la llave de acceso al misterio, a reinos desconocidos, a las profundidades del ser, al éter, a lo inaprensible, a lo eterno."

 Juan Villoro comparte en una entrevista en YouTube: ESCRIBIR CAMBIARÁ TU VIDA (AUNQUE NO SEAS ESCRITOR) - JUAN VILLORO

Según comenta Villoro, la escritura nos permite fortalecer el pensamiento crítico, procesar información y organizar ideas. Destaca la escritura como un medio de introspección, reflexión y gestión emocional.

 Un aspecto poco valorado en los beneficios de la escritura es la preservación de la memoria. La escritura ofrece la permanencia que la oralidad no puede proporcionar. Es como mirar fotografías, al observarlas nos cuesta reconocernos con el paso del tiempo, de la misma manera con la escritura o la lectura, nos cuesta identificarnos, creyendo que no tiene relación con nosotros, aunque existe un vínculo profundo, sólido y real con el lector.

 Cuando existimos, no somos completamente apreciados; somos ordinarios, pero dependiendo de quién nos ha visto, de quién atestigua nuestro paso por la vida y lo escribe, es cuando nos convertimos en mito y fantasía. Mientras vivimos, expresamos nuestros pensamientos con la energía de la voz o a través de nuestras acciones, pero al trascender, nos convertimos en ideas. ¿Ideas de quién? De quienes nos recuerdan, y si además quien nos recuerda lo escribe, es entonces cuando se completa el círculo. Ahí reside el potencial de la escritura.

 En la actualidad, donde se tiene acceso inmediato a numerosos recursos de aprendizaje que optimizan y resuelven necesidades digitales, hay algo que no se puede adquirir ni descargar: el talento, la ambición y la pasión.

 Al igual que en cualquier habilidad, es necesario comenzar desde el principio, paso a paso.

 Escribe sin saber el final. Hazlo como si te estuvieras concediendo un lujo, como el pollo que quiso comerse solo Macario (Bruno Traven/Macario). Escribe y disfruta. Disfruta y escribe, aunque no tengas un motivo concreto para escribir. Obsérvate a ti mismo, piensa o intenta imaginar qué piensan los demás de ti.

 Experimenta. Diviértete. Escribe una carta que te gustaría enviar a alguien y no la envíes. Guárdala, léela de nuevo, reescríbela, respóndete a ti mismo como te gustaría que te respondieran. ¿Te parece absurdo? ¿Quién dijo que no lo era? De todas formas, la vida puede ser absurda, y sin embargo, nadie lo anda pregonando.

 Escribe como si fueras un nadador que entrena, no para ganar un campeonato, sino para sentir la alegría de la frescura del agua en su cuerpo. No con un propósito utilitario, sino como un ejercicio recreativo.

 ¿Cuál es la lista de materiales para ser escritor? Los tienes todos: la mente, la imaginación, los recuerdos, los sueños, etcétera.

 

#EsdrasCamacho

viernes, 12 de diciembre de 2025

Odiseas Posmodernas


Quienes han vivido violencia y abuso enfrentan retos enormes en su vida. A menudo sienten, con profunda angustia, que no tienen la capacidad para superarlos.

 

¿De dónde extraigo esta idea?

 

Es tan obvia que me parece complicado desarrollarla.

 

Antes de proseguir quiero hacer énfasis en la mentadas palabra duelo y resiliencia.

 

El duelo es proceso emocional tras vivir una pérdida, las consabidas etapas del duelo es el shok, ira, tristeza y aceptación.  

 

Tenemos duelos continuamente, incluso por situaciones nimias. Si se va la luz, tenemos duelo por no haber podido preparar nuestro café mañanero, si la plancha se cae, tenemos duelo porque no pudimos hacer uso de ella para desarrugar nuestra ropa, si no se encuentra la prenda que queríamos, si se perdió o desapareció mágicamente de la pantalla la tarea que habíamos estado escribiendo y no le dimos guardar, tenemos duelo.

 

Podía ser risible, pero no lo es.

 

Las personas con experiencias traumáticas se han estacionado en el dolor, en ese episodio angustiante, desesperante y mentalmente siguen en ese laberinto. No todos pueden asistir a terapias, pero incluso si asistieran, muy difícilmente serían que borraran del todo el drama impregnado en su ser.

 

Hang Kang, Ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024  escribe en su novela “Actos Humanos” (Penguin Random House) la masacre del dictador  en 1980 Chun Doo-hwan para con los manifestantes que exigían democracia. Las crónicas periodísticas ofrecen datos de Entre 1,000 y 2,000 civiles murieron, estableciendo además de la masacre el impedimento de que los sobrevivientes o familiares recuperaran las victimas para sepultarlas, fueron enviadas a fosas comunes.

 

Han Kang, originaria de Gwangju y nacida en 1970, plasmó estos hechos en una novela que la consolidó como una autora destacada en su país y, en el mundo. Su relato es histórico, con elementos literarios, nos habla de la resistencia, del silencio, del insalvable trauma.

Para que se olvide, se requiere transmutación, y eso aún no es posible.

 

Fragmentado es una película estadounidense de 2016, estrenada en NETFLIX en el año 2024, que aborda las múltiples personalidades: (trastorno de Identidad Disociativo) trastorno mental grave donde una persona presenta dos o más identidades o estados de personalidad distintos que controlan su comportamiento de forma alternada.  Johnson JG, Cohen P, Kasen S, et al. Dissociative disorders among adults in the community, impaired functioning, and axis I and II comorbidity. J Psychiatr Res.

 

El personaje central de la trama presenta 24 identidades, todas dispares. Obsesivas-compulsivas, tristes, iracundas, perfeccionista, controladora, maternal, protectora, infantil, poderosa, etcétera.

 

La víctima de un trauma, se siente avergonzada, incluso culpable. El dolor le esclaviza.

 

¿Es peligroso tener trastorno de identidad disociativo?.

 

De acuerdo a la película, sí, es un riesgo para el propio paciente.

 

Dentro de los miedos más profundos en los seres humanos, es a lo desconocido, y el misterio de la mente es apasionante, a mí me atrae en gran manera.

 

No recuerdo la fuente en la que hace años vi, documentales que hablaban de los fenómenos paranormales. Explicaban como delirios de grandeza de personas con algún grado de esquizofrenia, aquellos que aparentemente tienen poderes sobrenaturales, adelantándose a los tiempos, encendiendo lámparas o moviendo objetos con el poder de su mente, pensar que están en comunicación directa con deidades o profetas.

 

El personaje de fragmentado (Kevin)es una persona lastimada, herida, con dificultad para aceptarse y aceptar a los demás, por ello se inventa otras identidades, para intimidar o provocar ternura, según sea su propósito.

 

Empaticé con él, no me dio terror.

 

Al final de la trama, Kevin reconoce a otra víctima de abuso, entonces pronuncia, “tú no eres impura” y se desinfla, se retrae, porque al dañar a otro igual a sí mismo, se hace daño también él mismo, el personaje moderador de las otras 23 personalidades.

 

La película dice mucho más de lo que cuenta, podría ser que haya más víctimas de dolor que hallaron refugio en las manifestaciones artísticas: piensen ustedes.

 

La intrusión de pensamientos divergentes, nos ocurren a menudo, pero no siempre estamos atentos, no le damos importancia, si fuésemos todos, pronto a los terapeutas, estarían llenos los sanatorios.

 

Es fundamental sanar las heridas. —no olvidar, pero si perdonar—.  Por eso necesario el arte, porque nos da la oportunidad de contar nuestra historia (y nuestro dolor) a través de perspectivas paralelas. El arte nos da libertad.

 

#EsdrasCamacho

 

 

No aspiro a dar consejos