miércoles, 28 de enero de 2026

Escriba Más

 Aunque existan escuelas que enseñan técnicas de narración, el oficio de escritor no es exclusivo de nadie, ni de ninguna formación educativa.

 La escritura con fines literarios constituye un ejercicio de catarsis. A través de ella, el autor plasma su interpretación personal del entorno y una reflexión íntima sobre la realidad. La obra literaria surge de la voz interior, una voz que, en muchas ocasiones, el propio escritor solo reconoce en el acto mismo de la creación.

 Uno de los aforismos más conocidos del psicoanalista francés Jacques Lacan dice: "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es". Yo lo reformulo: "Escribir es ofrecer la magia a alguien que quizás no comprenda (aunque en raras circunstancias, sí lo hará)". El acto de escribir es entregarse al otro, intimar con aquel que esté dispuesto a conocer y reconocer a los demás y a sí mismo.

 Entre los seguidores de las leyendas medievales es famosa una historia llamada "El pelícano en su piedad", donde el ave, para alimentar a sus crías, se abre el pecho y las mantiene vivas con su sangre. De manera similar, el escritor construye y presenta una historia que surge de sus recuerdos o invenciones y la comparte con el lector. ¿A cambio de qué? ¡A cambio de afecto o repulsión!

 Jaime Sabines confesó en entrevistas que, en muchas ocasiones, no se reconocía en sus propios poemas, como si hubieran sido escritos por otro. Esta idea la expresó en conversaciones con periodistas y críticos, particularmente en la entrevista realizada por Ana Cruz para el programa "Personajes y Escenarios" de Canal 22 (México, 1996). ¿Por qué dijo esto el poeta tuxtleco?

 Se me ocurre responder: "Porque escribir es un ejercicio metafísico, donde la escritura es la llave de acceso al misterio, a reinos desconocidos, a las profundidades del ser, al éter, a lo inaprensible, a lo eterno."

 Juan Villoro comparte en una entrevista en YouTube: ESCRIBIR CAMBIARÁ TU VIDA (AUNQUE NO SEAS ESCRITOR) - JUAN VILLORO

Según comenta Villoro, la escritura nos permite fortalecer el pensamiento crítico, procesar información y organizar ideas. Destaca la escritura como un medio de introspección, reflexión y gestión emocional.

 Un aspecto poco valorado en los beneficios de la escritura es la preservación de la memoria. La escritura ofrece la permanencia que la oralidad no puede proporcionar. Es como mirar fotografías, al observarlas nos cuesta reconocernos con el paso del tiempo, de la misma manera con la escritura o la lectura, nos cuesta identificarnos, creyendo que no tiene relación con nosotros, aunque existe un vínculo profundo, sólido y real con el lector.

 Cuando existimos, no somos completamente apreciados; somos ordinarios, pero dependiendo de quién nos ha visto, de quién atestigua nuestro paso por la vida y lo escribe, es cuando nos convertimos en mito y fantasía. Mientras vivimos, expresamos nuestros pensamientos con la energía de la voz o a través de nuestras acciones, pero al trascender, nos convertimos en ideas. ¿Ideas de quién? De quienes nos recuerdan, y si además quien nos recuerda lo escribe, es entonces cuando se completa el círculo. Ahí reside el potencial de la escritura.

 En la actualidad, donde se tiene acceso inmediato a numerosos recursos de aprendizaje que optimizan y resuelven necesidades digitales, hay algo que no se puede adquirir ni descargar: el talento, la ambición y la pasión.

 Al igual que en cualquier habilidad, es necesario comenzar desde el principio, paso a paso.

 Escribe sin saber el final. Hazlo como si te estuvieras concediendo un lujo, como el pollo que quiso comerse solo Macario (Bruno Traven/Macario). Escribe y disfruta. Disfruta y escribe, aunque no tengas un motivo concreto para escribir. Obsérvate a ti mismo, piensa o intenta imaginar qué piensan los demás de ti.

 Experimenta. Diviértete. Escribe una carta que te gustaría enviar a alguien y no la envíes. Guárdala, léela de nuevo, reescríbela, respóndete a ti mismo como te gustaría que te respondieran. ¿Te parece absurdo? ¿Quién dijo que no lo era? De todas formas, la vida puede ser absurda, y sin embargo, nadie lo anda pregonando.

 Escribe como si fueras un nadador que entrena, no para ganar un campeonato, sino para sentir la alegría de la frescura del agua en su cuerpo. No con un propósito utilitario, sino como un ejercicio recreativo.

 ¿Cuál es la lista de materiales para ser escritor? Los tienes todos: la mente, la imaginación, los recuerdos, los sueños, etcétera.

 

#EsdrasCamacho

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