martes, 7 de julio de 2026

Soñar es una mina de oro

 Soñar es una mina de oro


A veces decimos —Te soñé ayer

—¿Cómo fue?

—Ya no me acuerdo.

 

Todos compartimos el placer de dormir y soñar. Aquel que afirma que nunca sueña, se equivoca, sueña, solo que no recuerda.

 

El bello y misterioso acto de imaginar, crear y producir obras de arte se encuentra en el proceso de soñar, según han confesado distintos creadores en repetidas ocasiones. Soñar es una mina de oro.

 

Dormir y soñar es como patinar en una pista de hielo en modo experto, surfear en un océano de posibilidades, sembrar habichuelas y luego trepar a las alturas de la fantasía para contemplar y sentir la realidad de una forma diferente, más allá de lo “real”. Dormir y soñar constituye una de las ilusiones más tiernas, que al descubrirse no tortura ni complica la vida.

 

A veces, soñamos de una manera tan hermosa y placentera que, en el momento más álgido, algo nos saca de ese instante de éxtasis pleno. Deseamos con fervor recuperar el sueño. Otras veces, incluso llegamos a maldecir por la frustración al ser arrancados de ese territorio.

 

En los relatos bíblicos, hay episodios donde los personajes tienen sueños proféticos. José, antes de ser vendido como esclavo, tuvo unos sueños que parecían anticipar su futuro (Génesis 37); en la epopeya de Gilgamesh (Mesopotamia), el rey Gilgamesh experimenta sueños premonitorios recurrentes antes de enfrentarse a grandes peligros; en el mito fundacional del imperio azteca, Huitzilopochtli guio a los mexicas en su peregrinación a través de sueños y revelaciones a sus sacerdotes.

 

Santa Teresa de Jesús, canonizada en 1622 y fundadora de la orden religiosa de los carmelitas descalzos, escribió bellas composiciones literarias entrelazando ascetismo, misticismo y visiones proféticas. Solía llegar al éxtasis y arrobamiento espiritual mediante la oración, el ayuno y la vigilia, conceptos clave para esa percepción alterada que la condujo al conocido éxtasis sobrenatural.

 

¿Son los sueños el ingrediente secreto de las obras de arte? Sí. En Wikipedia.org, existe una lista de obras basadas en sueños donde destacan casos como el de Mary Shelley en 1816, cuando tuvo un sueño inquietante durante un verano con otros escritores: veía a un estudiante pálido arrodillado frente a la criatura que él mismo había creado, hecho que inspiró su famosa novela Frankenstein. Algo similar le ocurrió a Paul McCartney en 1965: despertó con una melodía completa sonando en su cabeza y que resultó ser "Yesterday". Salvador Dalí decía que sus cuadros eran como “fotografías de sueños”, y obras icónicas como “La persistencia de la memoria” o “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada” surgieron de su fascinación por lo onírico.

 

Existen numerosos y variados testimonios en páginas web sobre descubrimientos, invenciones y creaciones gracias a los sueños. La tabla periódica, creación de Mendeleyev, es un ejemplo: “Vi en un sueño una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, lo anoté todo inmediatamente en una hoja de papel”. La lista de Wikipedia es incompleta, pues no abarca todas las ocurrencias y transmutaciones de ideas que los seres humanos expresamos espontáneamente a cada paso que damos. Poseemos dones, pero están tan ocultos en el mundo de los sueños que no creemos que sean reales.

 

¿Qué sucedería si utilizáramos correctamente lo que nos revelan los sueños? ¿Y si descubriéramos la técnica para extraer de los sueños las grandezas a las que estamos destinados? Sería necesario valorar más nuestros sueños, que son como un espejo negro de nuestras ambiciones, temores y proyecciones. Los sueños constituyen un portal a realidades mágicas de terror o placer, donde existimos elevados, fascinados y ensalzados. Si prestamos atención, podríamos descubrir toda su influencia en nuestras acciones cotidianas.

 

Deberíamos organizarnos, sistematizarnos, provocar los sueños y avivar la llama de la imaginación. Cuántas maravillas aguardan por ser creadas, cuántas teorías por ser descubiertas, cuánta capacidad humana yace adormilada, desconocida y en reposo mientras no exploremos nuestros sueños, mientras no bebamos del gran misterio que supone dormir y soñar…Alucinante ¿no? y además es ¡Gratis! De verdad.

 

#EsdrasCamacho

Soñar es una mina de oro