jueves, 7 de mayo de 2026

¿Sabes cómo te amo?

 ¿Sabes cómo te amo?


Podría escribir…


Quiero decir que somos los protagonistas de una película cargada de erotismo, y somos los que descansan de vez en vez  y salen a caminar o pasear juntos, o con otras personas, mientras, aguardan el momento de ensabanarse, de encimarse, bajarse, entrometerse, deslizarse como aquel mito de uno que rodaba una roca circular a lo alto de la montaña, para luego soltarla y volverla a recoger para subirla infinitamente, y empezar otra vez a subir la pendiente, esa analogía me hace feliz, cuando digo que nuestra película es de acción concupiscente,  lubrica, carnal. 


Yo amándote  como un memo, un mentecato. Ninguna llave resuelve el misterio de la vida, más que el de tu sexo. 


Todas las metáforas me son pueriles en este momento. 


Me encanta recordar que habrá otro día, después de este para amarte. Porque me liberas y me atas, me recibes, me conduces y ese es el único bucle que quiero conocer. Convertido estoy en una represa, tengo para abastecer con garantía tu sed, los próximos años. Solo no me sueltes, solo trátame bien, solo sigue haciendo ese lujo de la humanidad que es el más carnal de los pecados, haz este camino al cielo, con tu flow. 


Te amo como un resucitado, como aquel que de los silencios emergió para escuchar y ser escuchado. 


Mi yerbita, mi agüita, mi lupita y mi maría, mi casa del sol naciente, mi ven porque te necesito. 


Mi elotito mi amor, mi mango de piña, mi papayita, mi disco duro, mi volcán, mi afrodita, mi coquita de vidrio, de botella verde. Mi pasito duranguense, mi misa domincal, mi to-be continued. Mi suero vida-oral. Mi m&m, mi vienneta, mi nieve de mamey. 


Mi romance II, mi yelowstone, mi drama coreano…mi adicción. 


Yo un barquito de papel, tú el arroyito. 


No me digan despierta mi bien despierta, no me digan lobo domesticado, no renunciaré, no. 


Tu la gran señora, yo el adultero. Tu la que despacha en la esquina, yo el que pregunta y no compra nada. Tu la que canta, yo el que aplaude, tu la de la Hummer, yo el de la bicicleta. Tú la guerita de Monterrey, yo tu colágeno.  


Tu dime:  6x6 y diré 36. Dí congélate y diré miso. Dime “no gusta pasar a tomar una tacita de café y yo diré, después de usted”. Dime que me amas, y yo diré que siga, que siga la 4t. Así sí. Mi vida. Mi Thalia, mi Salma Hayek, mi Cazzu. Mi inspiración. Mi aroma preferido. Mi salud. 


Yo un barquito de papel, tú el arroyito. 

¿Sabes cómo te amo?