El verdadero sentido de la vida es vivir, como los peces del mar que no se preguntan el día en que morderán el anzuelo.
martes, 22 de abril de 2014
La bendita manía de contar...
Gabriel José de la Concordia García Márquez falleció en Jueves Santo igual que el personaje de 122 años de su novela Cien Años de Soledad, Ursula Iguarán. Yo había escalado el volcán Tacaná ese día, por ello no me enteré de la noticia sino hasta el viernes santo a las diez y media de la noche.
A través de un servicio de mensajería instántaneo Celia me compartió su pesar a lo que pedí detalles, pues señalé no había estado disponible durante las 48 horas anteriores, en los que me desconecté del mundo virtual.
Dijo que artistas y polítiqueros habían inundado el espacio con una parafernalia insultante ante lo excelso que resultaba la partida de un héroe de las artes, el mexicolombian señor Don Gabo, autor de ríquisimas y fantásticas historias de lo real maravilloso.
A Gabriel García Márquez se le tuvo mucho aprecio en este país, pues aquí radicó cinco decadas y aquí tuvo a sus hijos y aquí creo la célebre novela que habría de ser la llave de acceso a su mundialización, yo leí en ese orden "El Otoño del Patriarca", "La Hojarasca", "Del amor y otros demonios"... y le tuve mucho respeto a "Cien años de soledad", lo tuve reservado bastante tiempo (un año y medio).
Cuando lo leí supe porque era el padre del boom americano, su capacidad narrativa era similar a la don Miguel de Cervantes Saavedra creador de la novela moderna con su Quijote.
Sobre la noticia de su muerte Celia me dice, "La cosa ha setado muy publicitada, facebook está lleno de frases cursis atribuidas a él. La familia de Gabo no ha dicho gran cosa aparte de anunciar su muerte, pero en la tv, han estado entrevistando a sus vecinos.
Continua. "y peor son esos que creen conocer su obra por haber visto las película: "El Coronel y el amor en tiempos de cólera... y ahora que lo pienso ni siquiera he visto esa última película.
Coincidimos en que encabrona tanta alharaca pseudosentimental, pues al hacerle homenajes, disfrazan su ignorancia y se dan baños de intelectualidad quien ni por asomo aprecia la vida y obra de nuestro muerto.
Quedamos en la orfandad, pero que bueno que ya está más allá del bien y del mal, más allá de donde lo puedan interpretar sus detractores y lectores cortos de sensibilidad.
Por último me dice ¿Cuál es tu libro favorito?. Yo que siempre he sido de no fanatizare con algo respondo que sus textos periodísticos son de gran estimación pues él mismo antes que novelista se asumió periodista. Defendió y persiguió la realización de sus vocaciones como solamente almas extraordinarias pueden por algo es un genio el ejemplo de ser profesional en el periodismo y en la literatura.
Respondo que quiza Vivir para contarla, lo siento ahí tan como yo. Con esa extraordinaria virtud de la memoria escrita, en la que develaba sus secretos como persona y como escritor. Casi al final de su vida, alguien cercan a él había filtrado que padecía alzheimer, y por eso desde hacía años no escribía ningún renglón. Se había quedado solo atrapado y quizá extraviado con sus propios fantasmas.
Nos despedimos en el whatsapp, aliviados de haber soltado entre hermanos un desahogo.
En estos días se les rinde homenaje en ambos países, y se explota al máximo el potencial informativo la noticia. Gabo ha muerto.
Seguir imaginando otros mundos posibles en esta vida. Releer sus obras apreciar su talento seguir su ejemplo, nuestro consuelo y nuestra herencia.
¡Hasta siempre Patriarca!
domingo, 20 de abril de 2014
Andanzas de un Free Lancer
El sábado por la mañana apenas entraba en cuenta la hazaña
de un día anterior: ascenso y descenso del Volcán Tacaná, los dos días
anteriores. “Ahí te apuras”, fue el mensaje que leí al revisar el celular. Las
indicaciones de llegada por el whats app,
fueron muy claras y específicas, el último determinante. Eran unos
amigos que celebraban nada santo en la semana de asueto que se nos otorgó en el
mes de abril, yo en Tapachula ellos en Villa Comaltitlán.
Enciendo el auto, la
radio, subo cristales, prendo el aire y me dirijo hacia allá. En un crucero advierto que a unos
metros está la patrulla de los policías federales de caminos, han conversado
con alguien que pide un raid, eso interpreté, los rebaso por la izquierda y me
enfilo a mi carril de nuevo.
Me gusta disfrutar el viaje, no ando experimentando con el
auto para ver su estabilidad o rendimiento, no soy corredor de autos. Siento
que soy equilibrado a la hora de conducir,
Y de pronto tras de
mí la patrulla con la torreta encendida, sereno continuo mi marcha, no tengo
temor porque “el que nada sabe, nada teme”.
Y continúa atrás de mi varios metros. Disminuyo mi velocidad pero no de
forma evidente, y me pregunto ¿Seré yo un infractor de la ley?.
En mi vida de chofer he tenido pocos encuentros con los
uniformados guardianes de carretera. Algunas ocasiones los documentos que me
identifican como ciudadano mexicano contribuyente a la nación con mis impuestos
han quedado en casa.
Cuando se apareja el copiloto me indica. ¡Deténgase!.
Sabedor de que habrá que pagar en
efectivo una multa que levantarán, me
estaciono y salgo del vehículo. Supongo que habrán notado mi desconcierto y
voluntad de cooperar con ellos en su labor, me piden los documentos del
vehículo y mi licencia de manejo, ambos estaban en la guantera, por lo que
entregué al instante. Después dice: ¿Ha ingerido bebidas alcohólicas?. Respondo
con un rotundo no. Y guardo silencio.
Se le va a levantar una infracción en este caso por exceso
de velocidad, me dice uno de ellos, ¿Sabe a cuanta velocidad venía?. …
Dubitativo digo ¿a ochenta?. – Es claro que no, mire vengo detrás de usted y
muestra un aparatito como verificador de precios de Aurrerá, donde está la
cifra 149. – Ah. Ok.
El sol pega de frente, lastima los ojos. Pienso que
cualquiera en mi lugar se pondría a suplicar clemencia o a negociar, refutar la
multa o no sé, yo solo guardo silencio.
- ¿Dónde he de pagar?
- Lo puede hacer por internet, entre a la página busca su
infracción imprime la papeleta, va Bancomer y ya.
Pienso, dinero malhabido para el gobierno. Recurso que se lo
gana bastante fácil, gracias a situaciones como esta.
Como ven que no digo nada más, me preguntan a que me dedico. Como tengo siete oficios,
mil necesidades, no sé cuál responder. Reportero les digo, ya sin convicción de
que valga de algo intercambiar palabras, pues ya casi terminan de llenar la
papeleta.
Me dicen que suba al
coche mientras terminan. Pasa una fracción de segundo en la que no pienso que
está pasando, me piden de nuevo otra identificación, y enseño la de colaborador
de un medio periodístico.
La garganta seca, la mirada
les dice, ya que sea lo que deseen ustedes.
Entonces digo:
-Sé que soy un irresponsable por la distracción, ocurre que
no me percaté del exceso de velocidad, lo lamento de verdad.
(Eso creo que es una disculpa).
Ven que en mi vehículo solo van mis mochilas, micrófonos y
cámaras.
- Oiga usted que está en la radio, apóyenos, diga que por
favor tengan cuidado los que transitan por estos lugares.
Yo, trago saliva y digo, “Delo por hecho”.
Todavía para confirmar que ya había pasado por su compasión,
les termino diciendo. ¿Entonces hay una disculpa para mí?.
Me dan la mano, devuelven mis documentos y suben a su
patrulla, yo hago lo propio en mi coche.
Me lanzo de nuevo a mi ruta, pero ya voy reflexivo, ahora si
consciente de que la velocidad no suba la cifra del marcador de velocidad ni
siquiera a 100 kms/Hora. Por el camino voy pensando en que si aumento, volverán
a aparecer por cualquier lado diciendo, ya una segunda vez no te la dejamos
pasar.
Voy pensando en que bueno que anduve mis credenciales,
nunca me las han pedido, pero como
sirve. ¿Y si les decía tómense un selfie
conmigo, qué me habrían respondido?. …¿O se compadecieron sabedores de que gano
poca paga?. En ese caso hubiese exigido mi multa, para no sufrir discriminación…Veo
que pasan una docena de autos silbando a mi lado, triste mi corazón va
extrañando la velocidad.
domingo, 23 de marzo de 2014
Hacia una pedagogia amorosa.
En su acepción primaria el termino pedagogía proviene de paidos [niño] y gogia (“conducir” o “llevar”), sin embargo su connotación a lo largo de la historia se ha transformado, entendiendo a lo largo de los años que pedagogía es un conjunto de conocimientos que buscan incidir en la construcción academica de un sujeto.
Soy Educador desde el año 2000.
Cuando mencioné mi deseo de ser profesor, atónitas la mayoría de las personas dijeron: ¿Para qué?.
"Te morirás de hambre... y lo peor terminarás con piedras en el hígado, por supuesto al final nadie te lo agradecerá?.
¿Para qué?. No sabía bien para qué, quizá la pregunta debió ser ¿Porqué?.
Había disfrutado aprender en mis años de estudiante de grandes personas que con su ejemplo me inculcaron que "enseñar no es malo".
¿Cómo lo hicieron?
Enseñando, enseñaban enseñando.
La persona que me introdujo al mundo de la docencia, dijo. ¡Hazlo, total, echando a perder generaciones, se aprende!.
No refuté, solo opiné que el comentario era irresponsable.
Una ley de oro que en algún lado leí, dice "no hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran", entonces, si yo enseñaba de manera superficial, pensando estaba bien, aceptaba una ausencia de valores humanos, practicando la corrupción de "haz como que trabajas y haz como que aprendes", eso no es en ningún modo sano, eso no era digno de mi.
Lo que siguió fue que eduqué como me gustaría que lo hicieran conmigo.
¿Cómo?
Practicando el respeto a la diferencia y demostrando un significado. "Educarse es liberarse".
Educarse para conocer más, otras realidades, otros mundos.
¿Si me preguntasen hoy de nuevo?
Mi respuesta sería en termino simples, para ayudar a ese niño que fuí.
La pedagogía desde mi punto de vista es ayudar a obtener el éxito al niño que fuimos, y que aún estamos a tiempo de amar.
Los modelos educativos de la antiguedad han usado el método de la represión y el castigo, han transformado mentes a base de presiones psicológicas, empleando la autoridad como guía, como ordenamiento de ideas que bien pudieron ser originales, las han esculpido para ser medianas y ordinarias.
Muchos procedimientos en la escuela tradicional han abusado de su autoridad, se han enseñoreado tanto que han olvidado una realidad "Todos somos iguales, en un fin".
Cuando una persona que es docente ejerce su actividad en forma despota y se siente superior, falta a un valor universal: "La humildad".
El que enseña debe recordar. "Alguna vez, yo fuí ese sujeto, igual al que hoy educo, fuí similar antes de ser quien soy hoy, un ser nuevo, y todo gracias a la educación".
Seguimos en automático tantas verdades falsas que dañan o destruyen. Porque no rectificar y seguir una verdad. "Se puede vivir siendo ignorante, pero se es más feliz educado".
Parafraseando la alegoría de la caverna del filósofo Platón: eduquemos a otros, devolviendo el favor que nos han hecho algunos, aquellos que nos han liberado. Rindamos el tributo a la humanidad que ha evoucionado para bien, aquellos seres que han dejado de ser ciegos y ayudan a otros a apreciar la luz y a no tenerle miedo a esa luz, la luz del entendimiento.
En una entrevista realizada al educador y filósofo Claudio naranjo, que puede verse en: https://www.youtube.com/watch?v=rMgLYqcX0_U se le pregunta.
- ¿Que nos falta aprender como humanidad?
- Indudablemente a amar.
He ahí el planteamiento central de esta reflexión, amar como nos gustaría ser amado.
¿Porque no intentar amar (en el sentido cristiano del concepto) a nuestros educandos?.
Por último quiero decir, que todavía no me muero de hambre y si ocurriera lo haré feliz, sobra decir que no creo que tenga ni por asomo y causa de mi labor, piedras en el hígado.
domingo, 16 de febrero de 2014
Camila
La primera vez que fui a visitar a Xocoyotzin a su nueva casa, Camila, su esposa llegó tarde; pasaban de las once de la noche.
Al llegar saludó despreocupada.
Camila, cuando supo que era amigo de toda la vida del Xoco, como si hubiésemos comido juntos la semana pasada preguntó: ¿Te quedas a cenar?. Xoco y yo, ya habíamos comido unos hot- dog con agua de tamarindo, que él había preparado como buen hombre de hogar...“Entonces un vino”, propuso.
Bebimos cada uno en su lugar. Desde su esquina cruzó las piernas mientras con la mano libre espantaba inexistibles insectos.
- Asi que tu eres Alejandro Amir
- Si no te parece mal. Contesté
Charlamos de cómo se habían conocido, de la suerte que tuvo de que Xocoyotzin le hubiese dado clases desde el quinto semestre, “mi mejor maestro en todo” río. “Te imaginé menos moreno”, dijo refiriéndose a mi: “tienes nombre de artista, pero blanco”.
- ¿Cuántos años tienes?
Miré a ambos como buscando una explicación, no era el tema mi edad, ninguno me devolvió la mirada.
- Treinta y tres
- Ah eres menor que yo, un año.
A ratos no sabía que decir, pues ambos tenían habilidad para hacer chascarrillos de cada anécdota que les contaba, exagerando la risa de situaciones poco hilarantes.
Camila argumentó: “la realidad de la vida de cualquier creador es la hipocresía y política, tienes a fuerza que celebrar a alguien para que ese un día se digne compartir un poco de su luz sobre ti, te enaltezca y entonces, invoques tu propia gloria, de lo contrario serás toda la vida mediocre”.
A la una de la mañana, consideré suficiente mi estancia y me despedí, creyendo que me invitarían a hospedarme ahí en su residencia.
En la puerta:
- Que descanses, dijo él
- A ver cuando escribes un cuento sobre mí, dijo ella
- Buenas noches, dije.
Ya en el coche un tanto excitado por las copas de alcohol, intentaba no ceder al mareo que subía por los dedos puestos al volante.
Tres días después me había mencionado en su muro de facebook, me seguía en el twitter, me había pedido el correo electrónico y dirección de la casa.
Contesté cortésmente sin prestar tanto interés. De mi probable amistad con ella tendría que estar presente Xocoyotzin.
Envió una dotación de libros sobre temas de sociología y estudios culturales. Sabiendo que era la hora en que ambos estarían en casa, llamé a las once de la noche para agradecer el gesto.
Un mes más tarde volví de visita, esta vez, era ella la que estaba en casa y Coyotzín ausente. Mientras terminaba de alimentar al bebé, me dijo “tomate algo mientras llega Coyotzín”, fui a la vitrina y me serví un whisky muy rebajado para que no se notase que no tenía ganas de beber.
Camila terminó de acostar al bebé dormido y cuando me tuvo cerca me abrazó cual íntimos de varias décadas. Su talle era macizo, el vestido de flores amarillas, con olanes acentuaba su coquetería.
- Me gustaría que aceptases te presente a mis amigos intelectuales, les he mandado a leer tu blog y han aceptado que no eres malo. ¿Qué opinas?
Bebí como si eso me impidiera hablar.
Continuó.
- Nosotros hemos apoyado a tanto talento que no encuentra las puertas fácilmente, te doy algunos nombres, Nelson Palacios, Yuria Mandujano, Pepe Gálvez… por eso pienso que estaría bien que no perdieras el vínculo con nosotros.
Cuando decía nosotros, se tocaba la parte debajo de la mandíbula donde los hombres llevamos “la manzana de Adán”. Pregunté por Coyotzín, dijo: “no me contesta desde las tres de la tarde, esa es la señal de que aparecerá en la madrugada de mañana”.
Se acercó decidida, me rodeó la espalda y sentí además de su aliento alcohólico, sus senos.
- Tú qué dices… es ahora, porque quizá más tarde será tarde.
Besó mi boca con maestría, imaginé un descuartizador en su brutal oficio y con prisa.
Sorprendido, me deje envolver por la impetuosa afrenta de su instinto.
- ¿De qué se trata esto?. Te imaginas las consecuencias, dije.
- Se trata de que te permitas conocerme, aseguro doble satisfacción, te presentaré a mis amigos artistas, entrarás a un círculo especial de intelectuales y podrás destacar en el mundo al que perteneces, el periodismo y la literatura. Y lo demás tú ya lo sabes.
Recordé a Coyotzín en aquellos días de estudiantes, alcoholizado hasta las uñas. ¿Se merece una mujer así, pensé? Probablemente, pero no se merece un ex amigo más, eso no pasará conmigo.
Me alejé un poco y dije,
-No estoy de acuerdo. Gracias. Así lo dejemos. Así estoy bien. No quiero lo que me das.
- No seas Tonto Alejandro Amir, tienes todo para el éxito, tienes casi todo, lo último es lo de menos, yo te ayudaré. Sonrío y volvió a entornarse en mis costillas.
Viéndome a los ojos dijo:
-“Tuve un sueño, en el que si me rechazaba alguien como tú, se iría al carajo mi suerte en el amor. Tengo una obsesión por los hombres un año menor que yo, no espero a que ellos lo hagan, los cortejo. No dejes que se cumpla mi sueño, sí?”
Muy seguro, le dije
- Creo que no. No serán así las cosas. ¿Ok?. Pero sabes qué, ya tienes tú, tu cuento, solo deja que lo escriba.
Furiosa, giró sobre sus talones, diciendo.
- Pinche Putito, lo sabía, hasta el pinche nombrecito lo tienes de puto. “Mi cuento, mi cuento”, a la verga tú y tus cuentos. Pinche negro sigue de mediocre.
jueves, 13 de febrero de 2014
El rincón de Marco Aurelio
Tapachula es para el continente americano, lo que para los caballeros, el órgano sexual de una mujer: Un exquisito manjar. Eso es lo que continuamente pronuncia un bohemio escritor tapachulteco, compara el talento de los costeños con la estirpe de Gabriel García Márquez, "afortunados somos de ser un Macondo perenne".
En esta "Perla del Soconusco", hay un bar que había deseado conocer, por lo que contaba el escritor Marco Aurelio Carballo, "Mi madre me engendró, pero "la mesa redonda"> me acabó de criar"; el día en que nos invitó a López Ventura, Cinthya y a mi allá por el año 2011, lamenté no acompañarlos, padecía una gastritis con colitis, lo cual me hizo pensar que estaba cerca el fin de mis días.
Este doce de febrero del 2014, a las cuatro de la tarde cuando me hallé libre entre la novena y once calle sobre la primera norte, dije iré por la botana al primer bar que se halle cerca de mi; creí sería difícil encontrar el que me interesaba, pasaron dos muchachos cargando una marimbita cosa casual en esta ciudad, músicos ambulantes que sobreviven de lo que los lugareños ofrecen, los seguí y me condujeron directamente ahí, a la Mesa Redonda.
Entré y busqué una mesa, me tocó una pequeñita. En medio de cada sala hay una mesa redonda grande, pero esa es para cuando los bebedores van en grupo. Mi mesita redondita en una esquina quedaba bajo un altar de reconocimientos entregados a ese lugar donde se han reunido por más de 60 años, tantos y tantos ciudadanos tapachultecos, entre ellos artistas, periodistas, escritores y músicos reconocidos internacionalmente.
Luego de terminar la primer cerveza y dar la primer propina a los ejecutantes de la marimba me atrevo a contemplar con detenimiento todo el espacio. Se acerca a saludarme Francisco Solares conductor del noticiario "Día a Día" y propietario de la mesa redonda:
- ¿Qué tiene la mesa redonda, que lo vuelve tan especial para todos?
- Yo creo que su arraigo, son sesenta años de servicio, y tantas historias.
- ¿Hay algo más?
- La publicidad que nos ha dado el escritor Marco Aurelio Carballo, pues nos ha distinguido al mencionarnos continuamente en sus colaboraciones en distintos medios donde él escribe, él era amigo de mi padre y mi padre le tenía alta estima, por lo que un lugar de este bar lleva su nombre: el rincón de Marco Aurelio.
- ¿Qué tipo de bebedor es Marco Aurelio
- Ya no bebe, si supiste que le extrajeron un tumor cerebral. En noviembre del 2013 vino con tres grandes amigos y tomó solo refrescos, dicen vino a llenarse de Tapachula, porque al salir de acá fue a tomar unos helados en "Helados Irma", dio dos vueltas al parque y volvió al Df, muchos creen que esa fue su despedida. No sé si vuelva por acá, aunque aqui siempre le estaremos esperando.
Cuando bebía, nunca se le vio un desfiguro, un tipo solemne, brillante, sobrio.
Asistí un año a clases con Marco Aurelio Carballo en el taller de narrativa que impartió en las insstalaciones de la Casa de la Cultura, una persona conocedora de literatura y periodismo, hombre de mundo, culto, de palabras sencillas y precisas. Cinthya dijo al conocerle, me gusta, tiene cierto parecido con Mario Vargas LLosa. Cuando lo entrevisté ¿Porqué escribe usted?, dijo, por el placer de liberar neurosis.
Publicaba hasta hace no mucho su columna #Turbocrónicas, y posteaba en el blog: "Diario de un Reportero Neuras", tiene una decena de libros publicados, ahora prepara “El último protomacho, creativo y perfeccionista, en el país de las colas sin fin y las narices de mango”.
Ha sido galardonado múltiples ocasiones por los gobiernos del estado en turno y por distinas asociaciones culturales en el país.
Paco solares me invita a hacer el recorrido y apreciar cada una de las placas conmemorativas que indican un acontecimiento importante, sobresale el que dice: "Aquí se presentó la novela de Bethoven del escritor tapachulteco Marco Aurelio Carballo; ¡salud!". En esa placa aparecen como integrantes de una fundación cultural del Soconusco los nombres de Roberto López Moreno, Hernán Becerra Pino, Rafael Ramírez Heredia, entre otros.
Disfruto de este templo de la bohemia, sé que es el descanso para el alcohólico campechano.
"Yo también escribí algo, contagiado por tantos escritores, se llama la montaña dorada", me obsequia un ejemplar.
Pido otras dos y seguimos charlando
- ¿Tu mejor amigo periodista?
- Luis Cerdio
- ¿Amigo político?
- Manuel Velasco Coello
- ¿Tu mejor amigo escritor?
- Marco Aurelio Carballo.
Antes de pagar la cuenta, agradezco, echo de nuevo el vistazo a ese rincón de MAC, le extiendo el pulgar y le digo: ¡Salud!
En esta "Perla del Soconusco", hay un bar que había deseado conocer, por lo que contaba el escritor Marco Aurelio Carballo, "Mi madre me engendró, pero "la mesa redonda"> me acabó de criar"; el día en que nos invitó a López Ventura, Cinthya y a mi allá por el año 2011, lamenté no acompañarlos, padecía una gastritis con colitis, lo cual me hizo pensar que estaba cerca el fin de mis días.
Este doce de febrero del 2014, a las cuatro de la tarde cuando me hallé libre entre la novena y once calle sobre la primera norte, dije iré por la botana al primer bar que se halle cerca de mi; creí sería difícil encontrar el que me interesaba, pasaron dos muchachos cargando una marimbita cosa casual en esta ciudad, músicos ambulantes que sobreviven de lo que los lugareños ofrecen, los seguí y me condujeron directamente ahí, a la Mesa Redonda.
Entré y busqué una mesa, me tocó una pequeñita. En medio de cada sala hay una mesa redonda grande, pero esa es para cuando los bebedores van en grupo. Mi mesita redondita en una esquina quedaba bajo un altar de reconocimientos entregados a ese lugar donde se han reunido por más de 60 años, tantos y tantos ciudadanos tapachultecos, entre ellos artistas, periodistas, escritores y músicos reconocidos internacionalmente.
Luego de terminar la primer cerveza y dar la primer propina a los ejecutantes de la marimba me atrevo a contemplar con detenimiento todo el espacio. Se acerca a saludarme Francisco Solares conductor del noticiario "Día a Día" y propietario de la mesa redonda:
- ¿Qué tiene la mesa redonda, que lo vuelve tan especial para todos?
- Yo creo que su arraigo, son sesenta años de servicio, y tantas historias.
- ¿Hay algo más?
- La publicidad que nos ha dado el escritor Marco Aurelio Carballo, pues nos ha distinguido al mencionarnos continuamente en sus colaboraciones en distintos medios donde él escribe, él era amigo de mi padre y mi padre le tenía alta estima, por lo que un lugar de este bar lleva su nombre: el rincón de Marco Aurelio.
- ¿Qué tipo de bebedor es Marco Aurelio
- Ya no bebe, si supiste que le extrajeron un tumor cerebral. En noviembre del 2013 vino con tres grandes amigos y tomó solo refrescos, dicen vino a llenarse de Tapachula, porque al salir de acá fue a tomar unos helados en "Helados Irma", dio dos vueltas al parque y volvió al Df, muchos creen que esa fue su despedida. No sé si vuelva por acá, aunque aqui siempre le estaremos esperando.
Cuando bebía, nunca se le vio un desfiguro, un tipo solemne, brillante, sobrio.
Asistí un año a clases con Marco Aurelio Carballo en el taller de narrativa que impartió en las insstalaciones de la Casa de la Cultura, una persona conocedora de literatura y periodismo, hombre de mundo, culto, de palabras sencillas y precisas. Cinthya dijo al conocerle, me gusta, tiene cierto parecido con Mario Vargas LLosa. Cuando lo entrevisté ¿Porqué escribe usted?, dijo, por el placer de liberar neurosis.
Publicaba hasta hace no mucho su columna #Turbocrónicas, y posteaba en el blog: "Diario de un Reportero Neuras", tiene una decena de libros publicados, ahora prepara “El último protomacho, creativo y perfeccionista, en el país de las colas sin fin y las narices de mango”.
Ha sido galardonado múltiples ocasiones por los gobiernos del estado en turno y por distinas asociaciones culturales en el país.
Disfruto de este templo de la bohemia, sé que es el descanso para el alcohólico campechano.
"Yo también escribí algo, contagiado por tantos escritores, se llama la montaña dorada", me obsequia un ejemplar.
Pido otras dos y seguimos charlando
- ¿Tu mejor amigo periodista?
- Luis Cerdio
- ¿Amigo político?
- Manuel Velasco Coello
- ¿Tu mejor amigo escritor?
- Marco Aurelio Carballo.
Antes de pagar la cuenta, agradezco, echo de nuevo el vistazo a ese rincón de MAC, le extiendo el pulgar y le digo: ¡Salud!
jueves, 26 de diciembre de 2013
Sí
Aún así, como el único placer que no comienza con "C", es también conveniente recordar que hay que ser equilibrado pues abusar de este, nos provoca obesidad, depresión, anemia entre otras cosas. Es bueno dormir solamente si estás con vida, porque sería lamentable creer que dormiremos más cuando muramos.
Si amas a alguien déjalo dormir, nomás tantito y por las noches.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Metas
"No tengo metas por cumplir, están todas cumplidas" dice mi padre luego reflexiona un tanto y agrega, deseo tener salud para ver realizar las de ustedes.
"Yo quiero cambiar de coche, dice Nelson"
Y, tú, me señalan, "bueno, espero poder cambiar de domicilio, construir mi propia casa, eso quiero para el 2014".
Los que escuchan aplauden cuando alguien termina de decir algo. . .
Eso en cuanto cosas materiales.
Sandry dice, "espero tener suficiente dinero para llevar de paseo a mis padres a Cancún, y estoy llenando mi cochinito".
Aplaudimos y agrego: ok, también yo empezaré a llenar el mío.
Espero también ser buen ejemplo de mis hijos, que no les falte en su desarrollo y crecimiento. Interiormente también pido paz para mí. Paz como la oración de la serenidad, "Dios concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que si puedo, y sabiduría para discernir la diferencia".
Pienso que eso deberían pedir todas las personas del mundo, más que riquezas y milagros económicos, tener emociones de autorealización y plenitud. Se necesita muy poco para eso, únicamente un ejercicio de humildad y filosofía práctica.
Y también: quiero no quitar el dedo del renglón con respecto a una casa propia.
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