Aunque existan escuelas que enseñan técnicas de narración,
el oficio de escritor no es exclusivo de nadie, ni de ninguna formación
educativa.
La escritura con fines literarios constituye un ejercicio de
catarsis. A través de ella, el autor plasma su interpretación personal del
entorno y una reflexión íntima sobre la realidad. La obra literaria surge de la
voz interior, una voz que, en muchas ocasiones, el propio escritor solo
reconoce en el acto mismo de la creación.
Uno de los aforismos más conocidos del psicoanalista francés
Jacques Lacan dice: "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo
es". Yo lo reformulo: "Escribir es ofrecer la magia a alguien que
quizás no comprenda (aunque en raras circunstancias, sí lo hará)". El acto
de escribir es entregarse al otro, intimar con aquel que esté dispuesto a
conocer y reconocer a los demás y a sí mismo.
Entre los seguidores de las leyendas medievales es famosa
una historia llamada "El pelícano en su piedad", donde el ave, para
alimentar a sus crías, se abre el pecho y las mantiene vivas con su sangre. De
manera similar, el escritor construye y presenta una historia que surge de sus
recuerdos o invenciones y la comparte con el lector. ¿A cambio de qué? ¡A
cambio de afecto o repulsión!
Jaime Sabines confesó en entrevistas que, en muchas
ocasiones, no se reconocía en sus propios poemas, como si hubieran sido
escritos por otro. Esta idea la expresó en conversaciones con periodistas y
críticos, particularmente en la entrevista realizada por Ana Cruz para el
programa "Personajes y Escenarios" de Canal 22 (México, 1996). ¿Por
qué dijo esto el poeta tuxtleco?
Se me ocurre responder: "Porque escribir es un
ejercicio metafísico, donde la escritura es la llave de acceso al misterio, a
reinos desconocidos, a las profundidades del ser, al éter, a lo inaprensible, a
lo eterno."
Juan Villoro comparte en una entrevista en YouTube: ESCRIBIR
CAMBIARÁ TU VIDA (AUNQUE NO SEAS ESCRITOR) - JUAN VILLORO
Según comenta Villoro, la escritura nos permite fortalecer
el pensamiento crítico, procesar información y organizar ideas. Destaca la
escritura como un medio de introspección, reflexión y gestión emocional.
Un aspecto poco valorado en los beneficios de la escritura
es la preservación de la memoria. La escritura ofrece la permanencia que la
oralidad no puede proporcionar. Es como mirar fotografías, al observarlas nos
cuesta reconocernos con el paso del tiempo, de la misma manera con la escritura
o la lectura, nos cuesta identificarnos, creyendo que no tiene relación con
nosotros, aunque existe un vínculo profundo, sólido y real con el lector.
Cuando existimos, no somos completamente apreciados; somos
ordinarios, pero dependiendo de quién nos ha visto, de quién atestigua nuestro
paso por la vida y lo escribe, es cuando nos convertimos en mito y fantasía.
Mientras vivimos, expresamos nuestros pensamientos con la energía de la voz o a
través de nuestras acciones, pero al trascender, nos convertimos en ideas.
¿Ideas de quién? De quienes nos recuerdan, y si además quien nos recuerda lo
escribe, es entonces cuando se completa el círculo. Ahí reside el potencial de
la escritura.
En la actualidad, donde se tiene acceso inmediato a
numerosos recursos de aprendizaje que optimizan y resuelven necesidades
digitales, hay algo que no se puede adquirir ni descargar: el talento, la
ambición y la pasión.
Al igual que en cualquier habilidad, es necesario comenzar
desde el principio, paso a paso.
Escribe sin saber el final. Hazlo como si te estuvieras
concediendo un lujo, como el pollo que quiso comerse solo Macario (Bruno
Traven/Macario). Escribe y disfruta. Disfruta y escribe, aunque no tengas un
motivo concreto para escribir. Obsérvate a ti mismo, piensa o intenta imaginar
qué piensan los demás de ti.
Experimenta. Diviértete. Escribe una carta que te gustaría
enviar a alguien y no la envíes. Guárdala, léela de nuevo, reescríbela,
respóndete a ti mismo como te gustaría que te respondieran. ¿Te parece absurdo?
¿Quién dijo que no lo era? De todas formas, la vida puede ser absurda, y sin
embargo, nadie lo anda pregonando.
Escribe como si fueras un nadador que entrena, no para ganar
un campeonato, sino para sentir la alegría de la frescura del agua en su
cuerpo. No con un propósito utilitario, sino como un ejercicio recreativo.
¿Cuál es la lista de materiales para ser escritor? Los
tienes todos: la mente, la imaginación, los recuerdos, los sueños, etcétera.
#EsdrasCamacho