Pequeña crónica de mi Navidad
Entre los parabienes expresados mediante el acostumbrado brindis, distingo un hecho desapercibido, olvidamos a los que por razones obvias no están y por accidente o por amor nos dieron vida.
Hoy somos melodía y estruendo gracias a una fuente o a un eslabón en la larga cadena social; y es insignificante (para algunos) el hecho de que todo obedece a una causa. ¿Qué actitud tendrían al sabernos verdaderos, quiero decir reales nuestros bisa o tatarabuelos?.
Debido a que nadie vive más de cien años, nos imposibilita el encuentro con dichos personajes, no obstante, si imaginásemos más a menudo en esa experiencia, nuestros mayores son los toros y nosotros los toretes, que luego igual nos convertimos en iguales a ellos.
En ese sentido, entre nosotros, reconocernos es reconocer a los antiguos.
Estoy leyendo a mi manera un libro más y hojeo el final, en el final ahí el autor dedica en negritas un párrafo a su abuela, describiéndola como una mujer fuerte poderosa y resuelta, agrega, ella infundió el conocimiento. "No hay conocimiento que no sea poder".
¿Tiene algún valor esté ejercicio?.
¿Alguien más ha reflexionado esto o algo parecido?.
Ayer en una cena fui presentado a algunos, entre ellos una prima quien negó en primer momento fuese yo parte de su familia, sonreí sabiamente, sabedor que es de lo más común esa respuesta.
Vicky y mis hijos pasan unos días de asueto en casa de sus familiares, yo me acompaño a mi mismo. Me preguntan ¿con quien andas, y respondo divertido, me estoy paseando y me llevo a todas partes.
Veo el rostro de mis primos mayores, de mi tío y en general voy descubriendo rasgos comunes que nos identifican. En silencio hago el homenaje a mis mayores muertos y repito el estribillo de pequeña serenata Diurna: “soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”.
Dormí sereno.
Hoy el silencio de las calles y la basura provocada es el testimonio de una rara forma de coexistir.
Disfruto de mi temporal independencia navideña.
#Tapachula Chis.
25/12/2018
El verdadero sentido de la vida es vivir, como los peces del mar que no se preguntan el día en que morderán el anzuelo.
martes, 25 de diciembre de 2018
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