jueves, 13 de febrero de 2014

El rincón de Marco Aurelio

Tapachula es para el continente americano, lo que para los caballeros, el  órgano sexual de una mujer: Un exquisito manjar.  Eso es lo que  continuamente pronuncia un  bohemio escritor tapachulteco, compara el talento de los costeños con la estirpe de Gabriel García Márquez, "afortunados somos de ser un Macondo perenne".

En  esta "Perla del Soconusco",  hay un bar que había deseado conocer, por lo que contaba el escritor Marco Aurelio Carballo, "Mi madre me engendró, pero  "la mesa redonda"> me acabó de criar"; el día en que nos invitó a López Ventura, Cinthya y a mi allá por el año 2011, lamenté no acompañarlos, padecía una gastritis con colitis, lo cual me hizo pensar que estaba cerca el fin de mis días.

Este doce de febrero del 2014, a las cuatro de la tarde cuando me hallé libre entre la novena y once calle sobre la primera norte,  dije iré por la botana al primer bar que se halle cerca de mi;  creí sería difícil encontrar el que me interesaba, pasaron dos muchachos cargando una marimbita cosa casual en esta ciudad, músicos ambulantes que sobreviven de lo que los lugareños ofrecen, los seguí y me condujeron directamente ahí, a la Mesa Redonda.

Entré y busqué una mesa, me tocó una pequeñita.  En medio de cada sala hay una mesa redonda grande, pero esa es para cuando los bebedores van en grupo. Mi mesita redondita en una esquina quedaba bajo un altar de reconocimientos entregados a ese lugar donde se han reunido por más de 60 años,  tantos y tantos ciudadanos tapachultecos, entre ellos artistas, periodistas, escritores y músicos reconocidos internacionalmente.

Luego de terminar la primer cerveza y dar la primer propina a los ejecutantes de la marimba me atrevo a contemplar con detenimiento todo el espacio. Se acerca a saludarme Francisco Solares conductor del noticiario "Día a Día" y propietario de la mesa redonda:

- ¿Qué tiene la mesa redonda, que lo vuelve tan especial para todos?

- Yo creo que su arraigo, son sesenta años de servicio, y tantas historias.

- ¿Hay algo más?

- La publicidad que nos ha dado el escritor Marco Aurelio Carballo, pues nos ha distinguido al mencionarnos continuamente en sus colaboraciones en distintos medios donde él escribe, él era amigo de mi padre y mi padre le tenía alta estima, por lo que un lugar de este bar lleva su nombre: el rincón de Marco Aurelio.
- ¿Qué tipo de bebedor es Marco Aurelio

- Ya no bebe, si supiste que le extrajeron un tumor cerebral. En noviembre del 2013 vino con tres grandes amigos y  tomó solo refrescos, dicen vino a llenarse de Tapachula, porque al salir de acá fue a tomar unos helados en "Helados Irma", dio dos vueltas al parque y volvió al Df, muchos creen que esa fue su despedida. No sé si vuelva por acá, aunque aqui siempre le estaremos esperando.
Cuando bebía, nunca se le vio un desfiguro, un tipo solemne, brillante, sobrio.


Asistí un año a clases con Marco Aurelio Carballo en el taller de narrativa que impartió en las insstalaciones de la Casa de la Cultura, una persona conocedora de literatura y periodismo, hombre de mundo, culto, de  palabras  sencillas y precisas. Cinthya dijo al conocerle, me gusta, tiene cierto parecido con Mario Vargas LLosa. Cuando lo entrevisté ¿Porqué escribe usted?, dijo, por el placer de liberar neurosis.
Publicaba hasta hace no mucho su columna #Turbocrónicas, y posteaba en el blog: "Diario de un Reportero Neuras", tiene una decena de libros publicados, ahora prepara  “El último protomacho, creativo y perfeccionista, en el país de las colas sin fin y las narices de mango”.

Ha sido galardonado múltiples ocasiones por los gobiernos del estado en turno y por distinas asociaciones culturales en el país.

Paco solares me invita a hacer el recorrido y apreciar cada una de las placas conmemorativas que indican un acontecimiento importante, sobresale el que dice: "Aquí se presentó la novela de Bethoven del escritor tapachulteco Marco Aurelio Carballo; ¡salud!". En esa placa aparecen como integrantes de una fundación cultural del Soconusco los nombres de Roberto López Moreno, Hernán Becerra Pino, Rafael Ramírez Heredia, entre otros.
Disfruto de este templo de la bohemia, sé que es el descanso  para el alcohólico  campechano.
 "Yo también escribí algo, contagiado por tantos escritores, se llama la montaña dorada", me obsequia  un ejemplar.

Pido otras dos y seguimos charlando

- ¿Tu mejor amigo periodista?

- Luis Cerdio

- ¿Amigo político?

- Manuel Velasco Coello

- ¿Tu mejor amigo escritor?

- Marco Aurelio Carballo.

Antes de pagar la cuenta, agradezco, echo de nuevo el vistazo a ese rincón de MAC, le extiendo el pulgar y le digo: ¡Salud!